¿Realmente existe gente adicta al sexo? Estos son algunos de los síntomas

La terapia y compartirlo con gente que sufre lo mismo puede ser muy reparador

La ninfomanía, que también se conoce simplemente como adicción al sexo o a la hipersexualidad, es una necesidad frecuente y excesiva del deseo sexual. A pesar de que, popularmente se considera que tener ninfomanía solo significa tener libido o muchas ganas de tener sexo, la psicología lo clasifica claramente como un trastorno sexual.

¿Cuáles son los síntomas?

Suelen ser personas que dedican mucho tiempo de su vida al sexo (mucho más de lo que podríamos considerar "normal"), que tienen un deseo sexual muy grande e insaciable y que, una vez han terminado de tener sexo, se sienten avergonzadxs y vacíxs, pero se sienten incapacitadxs para dejar de hacerlo de forma frecuente.

¿Tiene tratamiento?

El mejor tratamiento está relacionado con la terapia psicológica y se puede concentrar en las áreas que se estén viendo afectadas por este llamado trastorno sexual. También, si afecta de forma general a la vida de la persona con ninfomanía, se pueden realizar más de un tipo de terapia y combinarlas.

Una de las opciones, sobre todo en casos más graves, se puede realizar un tratamiento terapéutico que también contemple la medicación. Eso sí, solo en casos graves y siempre combinado con terapia psicológica.

Una rutina sexual sana

En este sentido, la terapia psicológica se puede centrar sobre todo en ayudar a mejorar la autoestima, que en estos casos suele estar dañada. También se puede trabajar para disminuir los pensamientos recurrentes de tener sexo veinte y cuatro/siete, asumir el trastorno para poder luchar contra ello y así mejorar o sanar las relaciones sociales y amorosas que se han visto dañadas. Además, de esta manera, se puede reconducir las rutinas sexuales habituales por otras que sean sanas y no tan vacías.

Como siempre, la otra opción es compartirlo con otras personas que sufran el mismo tipo de trastorno sexual y se encuentren en una situación similar a la nuestra o que, aún mejor, lo hayan superado y se encuentren mucho más felices. Compartir los problemas, sentirse identificados con otros y compartir posibles estrategias para manejarlo (principalmente si a otros les ha ido bien) siempre es positivo.

No hace falta decir que la ninfomanía acaba afectando (a veces, de forma preocupante) a la calidad de vida de la persona que lo padece. Acaba minando la autoestima de la persona que lo sufre (también puede afectar a sus relaciones sociales y amorosas) y puede imposibilitar, entre otras muchas cosas, tener parejas (espontáneas o no) sexuales o románticas de forma sana y feliz.