Los rasgos que indican cuánto sufrirás en una ruptura

Tu nivel de apego deseado, de ansiedad de apego y de rumiación son más importantes que tu nivel de amor

Probablemente hayas sufrido unas cuantas rupturas a estas alturas de tu vida. Y algunas fueron peores que otras: siempre hay circunstancias particulares que las hacen más sencillas o más conflictivas. Sin embargo, y más allá del amor que sentías o de la toxicidad con la que se desarrolló todo, el nivel de sufrimiento que has experimentado en estas situaciones tiene bastante que ver con tu propia personalidad. En concreto, y según una investigación llevada a cabo por científicxs de la Universidad de Groningen a partir de 62 participantes, está relacionado con ciertas características de tu perfil de apego.

Qué es la ansiedad de apego

En primer lugar, y como subraya en una publicación para Psychology Today la especialista Susan Krauss, se encuentra la ansiedad de apego. En sus propias palabras, este rasgo de la personalidad se "refleja en la posición del individuo a lo largo del continuo desde sentirse confiado en la preocupación de su pareja por él hasta requerir seguridad de que la pareja no lo dejará". Esto es, el grado de confianza o desconfianza que muestra respecto a la permanencia de la otra persona y la solidez de la relación. Es, al parecer, la característica psicológica que mejor define cómo reaccionarías a una ruptura.

Ojo con darle demasiadas vueltas 

En segundo lugar está la rumiación. Ya sabes: cuando te pasas horas y horas dándole vueltas a las mismas ideas e inventando escenarios dramáticos en los que todo sale mal. Aunque nadie es inmune a este comportamiento, especialmente después de una ruptura, "hay personas más dadas a este estilo cognitivo que lo practican con frecuencia". Y, desgraciadamente, esa intensidad en la rumiación es mala en todos los escenarios. Tanto durante la relación, donde puede dar lugar a sospechas infundadas y emociones negativas gratuitas, como durante la ruptura. "¿Estará viéndose ya con otrx?".

¿A quién recurres cuando te pasa algo?

En tercer lugar está el apego deseado. En este caso, los autores preguntaron a los participantes si acudirían a su pareja para cubrir las necesidades de proximidad, de consuelo y de opinión externa en lugar de a otras personas de sus vidas. Así descubrieron que quienes afirmaban hacerlo con más frecuencia, quienes dependen más de sus parejas, padecían mayor "dificultad para traspasar el apego a una nueva persona" y pasar página de una vez. Por el contrario, quienes cubren esas necesidades con un abanico más amplio de personas, sean familiares, amigxs o ambos, suelen sufrir menos.

Además, hay que tener en cuenta que estos rasgos psicológicos pueden darse simultáneamente, y en algunos casos se retroalimentan los unos a los otros. Por ejemplo, una persona acostumbrada a depender de su pareja para recibir consuelo u opinión que, además, tiene tendencia a la rumiación, puede acabar rumiando una y otra vez con situaciones mentales en las que conversa con su ex y obtiene consuelo u opinión. Suena muy retorcido, pero es así: son monólogos internos que no aportan más que disgustos. No des por hecho que puedes con una ruptura. Si te embarras, busca ayuda