Quiero pareja, pero estoy agotado de intentar conocer gente

Tengo lo que se conoce como fatiga de las apps de ligue, un oxímoron entre las ganas de tener pareja y la desgana de empezar a interactuar con gente que no te aportará nada

“Hola, ¿qué tal?”, “bien, ¿y tú?”, “bien, también”, “¿a qué te dedicas?”.

Etcétera.

Hablamos de cuatro tonterías durante un par de días, nos pasamos WhatsApps y rápidamente desaparecen de mi vida. Vuelta a empezar, vuelta a hacer swipes, vuelta a intentar conocer a gente. Así, decenas veces. Son las conversaciones anodinas por las que paso cada vez que hago match o me suena una notificación de Grindr.

Y estas son solo dos de las muchas aplicaciones que te he tenido a lo largo de mi vida. Llevo prácticamente diez años en el mundo de las citas y, excepto durante los periodos en que he estado emparejado, las he usado muchísimo. Pero estoy harto, estoy cansadísimo de todo esto, porque no consigo nada, me he desencantado y no quiero estos contactos digitales superficiales. Ojalá un ser espiritual superior me dijese: “mira, con esa persona tendrás química”. Entonces, yo lo intentaría. Tampoco pido que vaya bien, ni que sea lo mejor del mundo, ni tan siquiera duradero. Solo quiero saber que no será una pérdida de tiempo, recursos y ánimo conocer a esta persona, que no desaparecerá tras un chateo insulso que no sirve para nada.

Resultado de imagen de i'm dying alone gif

Hace medio año que acabé una relación de cuatro años. Era una relación a distancia y ambos habíamos pasado página incluso antes de romper, por lo que creí que estaba preparado para empezar a salir con otras personas. Pero las apps de ligue han sido superiores a mí y he caído en esta desgana, lo que se conoce como “Dating-App Fatigue (fatiga de las apps de ligue).

Los síntomas son claros, y los estoy experimentando todos. Como explica la periodista Taylor Davies, el primero es sentir que las apps de ligue son una carga: “hacer swipes se convierte en una obligación más que un placer, estás haciéndolo por hacerlo, por sentir que estás intentándolo pero sin creer demasiado en que algo saldrá de ahí”. Es el inicio de la quemazón. Esta fase se pasa rápido y se salta a la segunda: cuando abres la app pero no la usas, es decir, entras, miras un poco el mercado y te vas porque nadie te convence.

El tercer punto es cuando interactúas con gente que ya no te aporta nada ni te interesa. En mi caso, es en esta fase en la que me paso más tiempo (porque son cíclicas, pero luego profundizaré en esto). Me habla un tío que no me gusta demasiado, pero que hice match con ellos un día que me aburría y entré a la aplicación de forma metódica. Como lo hago a desgana, la conversación no perdura demasiado, así que me retroalimento en mi fatiga.

Resultado de imagen de i'm dying alone gif

Finalmente, la cuarta fase, borrar la app porque no te aporta nada y volver a instalarla al cabo de unas semanas, y la quinta, empezar a pensar que el ghosting no es un comportamiento sorprendente ni reprochable y empezar a hacerlo yo, que estoy en contra. Te lo desinstalas, lo vuelves a bajar, vuelves a vivir la fase tres, pasas por la cinco, vuelves a la cuatro (por eso el proceso es cíclico) y así, ad eternum, sintiendo que vas a morir solo y que nadie te gusta, que nadie vale la pena y que estás cansadísimo.

Me he dado cuenta de lo tóxico que es este planteamiento. Cada vez que conozco a alguien pienso “a ver cómo y cuándo dejo de hablar con este”. La conversación o tiene muchísima química o ya ni lo intento. E, incluso, cuando hay química, si el otro no pone mucho de su parte, me canso rápido, porque estoy con una desafección hacia todo lo romántico que me impide centrarme en las personas porque, si va a ir mal, ¿para qué intentarlo?

Estoy profundamente cansado de conocer gente que, no es que no encuentre interesante, sino que a mí me aburre hablarles. Es un agotamiento casi físico, abro por inercia las apps, envío un par de mensajes y pienso: "no quiero estar solo pero entablar una conversación tan banal es superior a mí". Necesito tomarme un descanso, estar solo unos meses, sin nadie, mirarlo todo con más calma. Porque si no, nunca me curaré de esta fatiga que tantas personas sufrimos.