Cuando quiero ligar busco "CEO" en LinkedIn

Ligar en una app profesional tiene sus ventajas, pero también el riesgo de que se acaben dando situaciones de abuso de poder

Sandra (un nombre falso para guardar su identidad) abre Linkedin. Pero no está aquí para buscar empleo. “Trabajo en una famosa empresa de informática, cobro bien y estoy cómoda, no busco trabajo”, asegura. Tampoco va a hacer un update de sus habilidades o proyectos. Se dirige al buscador de la página y escribe CEO. “Anda, mira qué mono este”, dice tras bajar unos cinco perfiles. Está usando LinkedIn con un único propósito: ligar.

"Busco a alguien rico como yo"

No es la primera vez que lo hace. “Tengo amigas que le van cachas, otras a quienes les van más monos, otras no se fijan en la belleza y solo en la inteligencia, otras en los hobbies en común. Pues eso hago yo, aunque muchas veces me acusan de superficial. Yo tengo un buen nivel de vida y quiero un tío con pasta”, reconoce. Lo intenta conseguir buscando CEO en LinkedIn y ligando con los más monos que le aparezcan. “Quizá no son muy ricos, quizá tengan novia, pero mejor que en Tinder, donde nunca se sabe su pasta, porque luego te gusta, pero tenéis estilos de vida muy diferentes y acabáis rompiendo desilusionados”, justifica.

Ha hablado con más de diez CEO, aunque solo ha quedado con dos. Con uno estuvo seis meses, con otro tuvo cuatro citas, porque tenía pareja y solo quería una amante. “Y aunque me lo pasé bien, no quería ser la otra, ni por mí y ni por su pareja, así que pasé”, reconoce. Con el que estuvo medio año, sin embargo, tuvieron una relación muy bonita que se acabó “porque no teníamos demasiado tiempo, él, de 35, tenía una hija y yo con 26 años tampoco tengo ganas de hacer de madrastra”.

“La primera vez que lo hice me sentí un poco rara. Pensé que era un poco Gold Digger (caza fortunas)”, reconoce, “pero yo no quería ser una sugar baby, yo quería un tío con mi mismo nivel adquisitivo, y punto”. Sin embargo, con el que estuvo unas semanas, parecía que él no lo tenía claro: “me invitó a todo, me trató como a Julia Roberts en Pretty Woman y eso ya me empezó a dar palo. Parece que como para mí el tema del dinero es importante automáticamente me vuelvo, en su mente, en una prostituta, y que me seducirán comprándome”. Añade que algunos con los que habló pero no llegó a quedar también la trataron de lo mismo y la despacharon rápidamente.

No solo liga ella, también lo intentan

Con Sandra también han intentado ligar: “me da la sensación de que buscar rollete por LinkedIn es, aunque no lo parezca, muy común. Sobre todo, si eres mujer, pero porque nos tiran ficha estemos donde estemos, ya sea la calle o una red social”, cuenta. No es la única de sus conocidos que ha pasado por una experiencia similar. Tiene un amigo que es modelo y que utiliza la red para encontrarse con headhunters. “Obviamente es muy guapo, y le han entrado empresarios y empresarias, gente que parece que tiene un puesto de poder, con la excusa de darle un empleo, para ligar. De hecho, creo que yo soy la excepción, del plan, la única que va directa a ligar, porque todos los que me han entrado a mí también me ofrecieron trabajo y luego se notó que solo querían un polvo”, relata.

Porque si bien ligar por LinkedIn tiene la ventaja de que puedes aplicar filtros que otras aplicaciones no te permiten, también tiene el peligro de que te puedes encontrar en situaciones de abuso de poder. Por ejemplo, si te presentas a una oferta de trabajo y te ofrecen otra cosa que no tiene que ver con el curro. Esto no tiene nada que ver con ligar. Es acoso.

Buscando en Twitter aparecen cientos de perfiles con historias iguales. Por ejemplo, Ruth, de Huelva. “Me postulé a un curro por LinkedIn y el chico me dijo que le cuadraba mi perfil pero que ya no estaba vacante y me propuso quedar para una ‘entrevista informal’ para conocernos y por si se quedaba vacante un puesto similar. Ya luego me empezó a mandar emojis y hacer comentarios como de coña y cuando me terminó citando lo hizo en un pub a las 21h de la noche. Y me presenté allí con mi novia. Y el tío se quedó cortadísimo y se fue”, recuerda. Pero no siempre se resuelve tan fácimente.

A Cristina, una twittera mexicana, también le ha pasado. “Unas tres veces”, explica por mensaje, “y siempre empiezan igual, primero me mandan invitación para conectar, los acepto, esperan unos días y luego comienzan a llegarme notificación de que vieron mi perfil (hasta este punto todo bien), entonces me mandan mensajes sin objetivo particular, solamente haciéndome preguntas de mi educación y mi trayectoria”.

"Te haces ilusiones pero solo quieren ligar contigo"

“Sé que no son reclutadores porque estos suelen ir al grano, diciéndote la vacante. Además, suele ponerlo en su perfil. Estos no, estos solo te hablan para luego acabar soltándote cumplidos y pidiéndote el teléfono, así que yo rápidamente corto conversación”, asegura. “Es muy incómodo”, añade, estás en una red social buscando trabajo, ilusionándote con los mensajes externos y las visitas de posibles reclutadores, y estos mensajes para ligar están “fuera de lugar” en estas webs.

“O eres directo, o no lo intentes. Jugar con las esperanzas de alguien en una red de buscar trabajo es bastante feo”, añade Sandra. Ella les abre directamente: “siempre digo un ‘hola, perdona por ser tan directa, pero me pareces muy mono’ o cualquier cosa así”. Le quita hierro al asunto, cree que, si se hace sin mentir y de forma honesta, está bien cualquier forma de ligar, “todas las apps pueden servir, para qué nos vamos a engañar”. “Hasta por Bizum se puede ligar”, asegura Ruth, recordando la historia de un amigo suyo.

“Él estaba tomándose una caña esperando a un amigo y la chica de al lado quiso pagar el café con tarjeta pero no se la leyó. Él la invitó y ella se lo quiso pagar por Bizum. Entonces se intercambiaron los números por Bizum y empezaron a hablar los días siguientes. Quedaron para ir al cine y tal y bueno ya llevan 3 semanas juntos”, cuenta. Por supuesto, hubo química y, como recuerda Sandra, “honestidad”, así que, ¿por qué no ligar por ahí?

CN