Qué puedes hacer para que tu pareja deje de quejarse

Dejarlo correr e ignorar cómo te hace sentir solo traerá más problemas

Es una situación muy frustrante. Con independencia del esfuerzo y de la atención que pongas en las cosas, tu pareja siempre encuentra una razón para quejarse. Un mensaje de Whatsapp que dejaste en visto varias horas porque te surgió algo repentinamente. Unos platos que no lavaste de inmediato. O una manera de hacer las cosas que no encaja con lo que esperaba. Te preocupas por su bienestar, pero tiene una tolerancia demasiado limitada y estás empezando a cansarte. Ante este panorama, tienes dos opciones: o entrar en el juego o aplicar las tres estrategias neutralizadoras proporcionadas por la psicóloga Susan Krauss.

Primeros pasos

Según esta especialista, profesora emérita de la Universidad de Massachusetts Amherst, el truco consiste en cambiar la cultura organizacional de la relación. Y para eso tienes tres caminos, el primero de los cuales es la detección y comunicación de los efectos que tanta queja permanente tiene sobre ti. No los ignores. No hagas un sobreesfuerzo para aclimatarte a esos reproches y convencerte a ti mismx de que te dan igual. Debes encarar internamente cómo te hacen sentir y, una vez lo tengas claro, expresarlo con asertividad. Eso sí, hazlo también con respeto y con serenidad. Mostrarte alteradx no sumará nada. Al contrario.

El segundo consiste en reflexionar sobre los resultados de tus propias represalias. Un ejercicio que puedes hacer basándote tanto en tus recuerdos como en especulaciones hipotéticas en caso de que nunca hayas ido por ese camino. Es decir, ¿cómo fueron las cosas cuando, ante las repetidas quejas de tu pareja, actuaste pagando con la misma moneda? Probablemente no muy bien: el ambiente se convierte en un campo de batalla. Te mueves por el mismo atento a cada movimiento tuyo y de la otra persona. Eso no es vida. Y pensar en ello, afianzarlo en tu cabeza, te resultará útil para no tomar esa senda. Te ahorrará disgustos.

Qué más hacer

Y el tercero y último pasa por negociar una manera más diplomática y constructiva de apuntar a los errores. Después de todo, tu felicidad depende en buena medida de tu sentido de la justicia y de la equidad. Y cuando compartes tus días con alguien que, bajo tu perspectiva, te suelta represalias injustas, especialmente cuando tú muestras mucha más paciencia hacia ella, te sumerges en una desagradable sensación de que está siendo injusta contigo. Explícale cómo preferirías que fueran las cosas. En palabras de Krauss, "mira si tu pareja y tú podéis poneros de acuerdo sobre una forma menos hiriente de hablar".

Sea como sea, está claro que debes actuar y no dejar las cosas correr sin más. En primer lugar, porque, como afirma la psicóloga, "el trato injusto puede conducir a una serie de resultados negativos, desde una menor sensación de bienestar hasta el agotamiento, el cansancio emocional y la depresión". Y, en segundo lugar, porque la relación difícilmente sobrevivirá si existen dinámicas descompensadas y tóxicas como estas. Más tarde o más temprano terminará explotando por alguna parte. Es prácticamente inevitable, por lo que con tu silencio no estarás ayudando a nadie, aunque pueda parecerlo. Con el diálogo sí.