Mi primera cita ha ido mal: ¿debería volver a quedar?

Es cierto que hay que tener en cuenta ese primer encuentro, esa primera cita pero no hay que ceñirse a que, desde el primer momento, tiene que sí o sí haber magia

“No, es que no sentí esa chispa”. Esa chispa, la gran y enorme chispa del amor, la chispa de la pasión, los brillos saltando desde la primera conversación. A ver, esa chispa de la que tanto se habla y que tanta fama ha ganado existe para quienes están viviendo el encuentro. Si os pusieran una cámara desde fuera que grabara la primera cita, cuando la vierais os daríais cuenta que era incómoda, ningunx de lxs dos hablaba con sinceridad, os hacían gracia frases que, por lo general, no os hacen gracia y un largo etcétera de frivolidades y charlas anodinas. Vamos, que la primera cita la tenemos ultra idealizada, esa es la realidad. Le damos tanta importancia a ese primer encuentro que si no se nos queda una cara con corazones en los ojos, ahí no hay donde rascar. Pero no es así, al menos no del todo. Aunque no sientas eso, ¿debería volver a quedar? La respuesta es sí y te explicamos por qué.

La misma persona

No hacen falta investigaciones para saber que, casi siempre, hay un tipo de persona que nos atrae. Es posible que si siempre sales con un perfil parecido y todo ello acaba en fracaso, cuando conozcas a alguien con las mismas características ya estarás a tope de prejuicios y malos augurios. Es necesario, a la hora de conocer a una persona nueva, que intentemos estar lo más neutrales posible.

La sorpresa

Nadie se cree que la atracción puede crecer con el tiempo, parece que todo tiene ser al cien por cien desde el primer día. Así como la atracción puede desaparecer, también puede evolucionar. Como explican desde Psychology Today “el mero efecto de exposición es un fenómeno psicológico que establece que cuanto más expuesto estés a algo sobre lo que te sientes neutral, más probable será que tengas sentimientos positivos al respecto”. Si no sientes esa chispa inicial no lo des todo por perdido. Uno de los motivos para decir no es que hayan habido red flags que te alertaban que salieras de ahí lo antes posible. En ese caso no debes dar más oportunidades.

Visión amplia

Cuando sientes una atracción muy fuerte por alguien, este sentimiento es recíproco y saltan fuegos artificiales entre vosotrxs es posible que no veas las banderas rojas y las señales que te están diciendo CON ESTA PERSONA NO. Esto, sin embargo será positivo con alguien con quien no sientes la llama de la pasión. Esto hará que se libere la presión, que puedas mostrarte tal y como eres y que, en el caso de que haya algo llamativo que te diga que no, serás capaz de verlo sin estar cegadx.

Las primeras impresiones

Las citas, sobre todo las primeras, pueden estar conducidas por un manojo de nervios y presiones. Esta inestabilidad a la cual no estamos acostumbradxs puede hacer que mostremos nuestras mayores vulnerabilidades sin siquiera quererlo. Aunque los nervios con algo común pueden llevarte a que no acabes de conocer del todo a esa persona. Hay muchos factores que pueden determinar esto: quizás ha tenido un mal día, quizás esta pasando por una época de estrés, quizás en su anterior relación le hicieron daño… No se trata de justificar a la otra persona ni a la situación, se trata de abrir un poco más la mente y no ser tan estrictxs.

Los valores

Imagina que has pasado una velada agradable, sin más: ha sido cómoda, tranquila y la conversación era interesante. Sales de ahí pensando “aquí no hay chispa ninguna” pero si lo analizas un poco más a fondo, habéis coincidido en muchos puntos, tenéis valores similares y gustos casi iguales. Vale, todo esto puede no sonar atractivo pero sí son ingredientes que existen en las relaciones duraderas. Hay que poner una balanza e intentar ver qué se está cociendo.