El preocupante éxito de Stalkerware la peligrosa app para espiar a tu pareja

Aumentan un 35% las descargas para rastrear su vida digital (obviamente privada)

No tenemos remedio. Ante la desconfianza, preferimos espiar a hablar las cosas. Someter nuestra pareja a un escrutinio antes de ser transparentes. Y ahora que todo lo que hacemos lo sabe nuestro móvil, obviamente este es el objetivo que tienen las parejas tóxicas obcecadas en espiarse. Desde hace un año han aumentado un 35% las descargas de la aplicación Stalkerware, un programa que permite traquear los movimientos de tu objetivo y adivinar lo que hace cuando tú no estás mirando. Ya van más de 37.000 descargas. Tétrico.

"Solía ​​soltar cosas cuando conversábamos, como saber que Sarah tenía un bebé. Cosas realmente privadas que no debería haber sabido", le cuenta a la BBC Amy, víctima de espionaje por parte de su propio esposo. "Si le preguntaba cómo sabía esas cosas, me decía que yo se lo había contado y me acusaba de estar perdiendo la razón", cuenta. Sentía que se estaba volviendo loca. Su marido sabía dónde estaba en todo momento. Un día estaban hablando cuando a él le apareció una notificación unívoca: "el informe diario sobre la Mac de Amy está listo".

Entonces lo entendió todo, aunque para asegurarse se fue a la biblioteca. Tenía que tenerlo todo atadísimo antes de abrir la boca, porque Amy (el nombre es ficticio) y su esposo tienen un hijo y ella siente que le debe estabilidad. Su hombre llevaba tiempo espiándola con Stalkerware. Según el artículo de la BBC, que utiliza un informe de Kaspersky Rusia es el país con los niveles más altos de actividad de stalkerware. Luego vienen India, Brasil, Estados Unidos y Alemania.

Pero la aplicación está inventada y es cuestión de tiempo que se extienda. Los expertos recomiendan revisar cada cierto tiempo qué aplicaciones tienes en tu teléfono y eliminar las que no usas con frecuencia para evitar acumular basura y que, entre ella, se pueda camuflar esta app. En el caso de Amy, por ejemplo, que no es demasiado tecnológica, le ha hecho desarrollar una paranoia ante los dispositivos. Pero a la gente más joven nos debería hacer reflexionar sobre el uso que estamos haciendo de los teléfonos y las aplicaciones y decidir si lo que queremos es realmente es entregar nuestra privacidad.

Más allá de lo que permita la tecnología (no vamos a dejar de usarla) tenemos que ser conscientes de qué queremos para nuestras relaciones. Si tenemos que recurrir a técnicas de espionaje para saber si nuestra pareja nos miente, realmente tenemos un problema de confianza de comunicación y no deberíamos seguir en esa relación. Está claro que no estamos obligados a compartir absolutamente todos nuestros secretos con nuestras parejas, pero si no somos capaces de contarnos las cosas y confiar el uno en el otro, más que bajarnos una app, deberíamos revisar qué tenemos en la cabeza.