El poliamor es una polirrayada

Cuanta más información tengo, más segura estoy: la poligamia es la hostia de complicada (pero normal que queramos intentarlo)

Comencé leyendo libros que hablaban sobre el poliamor y las relaciones fuera de la monogamia. He visto series y películas sobre el tema. Leo artículos, investigo, busco testimonios… Hace unas semanas fui a ver una obra de teatro del tema y cuanta más información tengo, más segura estoy: el poliamor es la hostia de complicado (pero normal que queramos intentarlo).

Cada vez surgen más relaciones que huyen de la monogamia creando sus propias normas. O eso nos cuentan. Una amiga me dice que tiene una amiga que está en una relación abierta con su novio, una colega de la universidad creo que también, sigo a un par de personas en insta que se declaran poliamorosas, encuentro vídeos en Youtube, pero a la hora de la verdad no conozco a nadie a quien poder preguntarle en persona. Y cuando por fin encuentro a alguien de confianza que tuvo una relación abierta y algún vínculo poliamoroso, me dice: llevo un año horrible, ha sido un largo camino, huye. Y ahí me quedo yo con mi montón de dudas y sin ningún referente válido.

Desde pequeñas se nos ha educado en las relaciones monógomas. Todo lo que hay fuera de este pacto está señalado como INFIDELIDAD. Y tal y como hemos visto en los libros y películas en nuestra adolescencia ser infiel sucede: a) porque eres una zorra b) porque realmente no estabas tan enamorada de tu pareja. No hay más opciones. ¿Sentirte atraída por otra persona que no sea tu pareja? Mal ¿Querer acostarte con otras personas? Qué hablas ¿Amar a más de una persona? Utopía. Y con esta basura de información he crecido yo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Hace dos años comenzó a interesarme mucho este tema. En mis parejas anteriores nunca me había atrevido a hablarlo de una forma natural, lo veía como algo prohibido y promiscuo. Me sentía culpable. Estoy enamorada de ti, pero quiero acostarme con otras personas. Esa era mi verdad. Una verdad que la mayoría de personas de mi alrededor no comparten, o al menos no de la misma manera. La mayoría de mis conocidos que tienen pareja claro que quieren acostarse o besarse con otras personas pero se niegan a hablarlo con sus parejas o a hacerse cargo. Así que me vi en esta aventura sola.

Con todas estas ganas de saber más fui al teatro a ver Qué locura enamorarme yo de ti en el Teatro del Barrio. Su autora, Gabriela Wiener, es tal vez una de las poliamorosas más explícitas que tenemos como referente. Vive con su novio, su novia y un bebé, suele decir. Yo estaba en mi butaca sentada esperando a que empezase como quien espera a que le resuelvan la vida. Obviamente, no pasó.

“Pocos meses después de parir a nuestro bebé, estalló una crisis de celos y de confianza y decidimos separarnos. Cada mañana me tomaba una pastilla contra la ansiedad y buscaba las maneras de reconstruir nuestro hogar roto. Puedo dar fe de que dentro y fuera del sistema tradicional se llora a cántaros.” Gabriela Wiener

¿Cómo que en el poliamor también hay llantos, celos y desconfianza? Pero qué me estás contando, que yo he venido aquí a que me des la clave del éxito. A salir del teatro diciendo: EUREKA, y no para acumular más dudas. ¿Debo o no debo de abrir mi relación? ¿Cuántos libros más me tengo que leer para entenderlo? ¿Cómo se quitan los celos? ¿Qué hago si mi pareja no está convencida? ¿Si mis amigas no me entienden? ¿Si ni siquiera sé lo que quiero? ¡Ayuda! Sacadme el amor romántico de las venas que ya no puedo más.

"En conclusión, es difícil, sí", decían en un momento de la obra. Ahí nos dejaban en suspense sin peros ni brazos que nos salvasen. Se veía venir.

Los acuerdos en la monogamia son implícitos. Llegas y sabes todo lo que está prohibido, no es necesario ni hablar con tu pareja. En cualquier otro tipo de relación que se aleje de esto, los pactos los creas tú. Esto conlleva una complejidad que la mayoría de parejas monógomas nunca han querido ni necesitado asumir: creación de unas normas propias, priorizar la comunicación y los cuidados. Qué aburrido y pesado parece cambiar la pasión por la autogestión de los celos y las emociones. Sí, lo es. Pero personalmente prefiero ser honesta.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Sentarme delante de mi pareja y decirle aquello de estoy enamorada de ti y quiero acostarme con otras personas es lo más honesto que yo puedo ofrecer. Negarlo y acabar siendo “infieles” es solo una forma más de decirle a la monogamia que aquí estamos, que aunque sabemos que no nos funciona, nos quedamos. 

La honestidad y comunicación con nuestras parejas tan solo es el primer paso. ¿Luego? No tengo ni idea de lo que vendrá luego. Hay un largo camino hacia el cambio. Es una revolución de todos los afectos. Para amar más y mejor debemos repensar sobre nuestras prácticas afectivas, cuestionarlas y desaprenderlas, si es lo que te sale y lo que te pide el cuerpo. Desde aquí exijo mi derecho a repensar el amor. A no idealizar las relaciones abiertas ni poliamorosas. Tampoco a descartarlas solo porque requieren esfuerzo. No sé cual es el siguiente paso pero estoy segura de que habrá uno.