Hay parejas que se están operando los genitales para tener el "polvo perfecto"

Conocida como 'matchmaking', consiste en alargar el pene o modificar los labios vaginales para mejorar el placer, y en los últimos meses su implantación ha aumentado en un 55%

Para esas parejas que no se acaban de entender bien en la cama ha aparecido una nueva “moda”, por decirlo de alguna forma. El matchmaking genital, la versión pro de los tatuajes en pareja: operarse los genitales de ambos para que encajen a la perfección, como si fueran un puzzle. Alerta de esta “tendencia” la revista Cosmopolitan de Reino Unido, donde está al alza pasar por el quirófano para conseguir un polvo donde el placer sea artificialmente perfecto (“un 55% más desde que empezó el confinamiento, cuando las parejas han tenido que interactuar más sexualmente”, comenta una doctora).

Las operaciones para el pene consisten en “alargamiento con filler o con su propia grasa corporal”, explica a la revista la doctora Lucy Glancey, que en su clínica Glancey Clincs se encarga de hacer este tipo de operaciones. Las vaginas, por su parte, se pueden “encoger” con procesos no quirúrgicos (usando radiofrecuencia) o directamente una labioplastia tradicional, mejorando la firmeza de los genitales y así “mejorar la sensación del pene cuando entre”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Normalmente, el proceso lo empieza la mujer con el encogimiento vaginal no quirúrgico. Si sigue sin ocurrir el “encaje genital perfecto”, hacen el alargamiento de pene de la pareja. Finalmente, si aun así no lo logran, pasan por quirófano y, usando como referencia un dildo que sea del tamaño del pene de su pareja, trabajan los labios para que la vagina consiga el “tamaño perfecto”.  Y todo con la promesa de que, después, el polvo será siempre placentero y no tendrán problema para hacer que ambos lleguen al orgasmo.

Según Lucy Glancey, es un procedimiento útil y necesario porque resuelve algo “vital” para el amor: la compatibilidad sexual. La mayoría de sus clientes son, por una parte, mujeres que, después de tener un hijo, sienten que no disfrutan del sexo con su pareja o, por otra, personas que se quieren, pero no logran encontrar su química sexual, lo que afecta a la relación. Sin embargo, como añade el artículo, pensar que la respuesta a la falta de conexión sexual se resuelve por el quirófano, es un planteamiento es profundamente tóxico y problemático.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Esta práctica ha sido criticada por expertos porque el placer sexual es mucho más complejo que el tamaño de los genitales”, añade el artículo. No existe algo como una unión genital perfecta, y promover estos términos hacen que tengamos una imagen poco realista del sexo, porque “el buen sexo sucede en el cerebro”, como añade Silva Neves, una sexóloga entrevistada. “Tienes que estar comprometidx con tu mente y cuerpo, el placer no es genital”, ni tan siquiera es penetración, como no nos hartamos de repetir.

Además, como añade Cosmopolitan, el matchmaking genital es otra forma más de body-shaming, de recordarnos que nuestro cuerpo no está bien y que tenemos que cambiarlo, ya sea con productos, cirugías o cualquier cosa que implique gastarse dinero (la cirugía estética es, de hecho, un negocio muy rentable, con 135 millones de euros al año solo en España) para llegar a un ideal corporal que no existe.

CN