Si tu pareja te excluye de su vida social te está haciendo ‘pocketing’

No conoces a sus amigos ni familiares, no estás en ninguna de sus fotos en redes sociales y si os encontráis a alguien por la calle ni te presenta. ¿Por qué tu pareja hace como si fueras invisible?

Si no teníamos suficiente con fenómenos como el ghosting, el orbiting o el benching en las relaciones de pareja, tenemos un nuevo término que añadir a la lista: pocketing, una práctica que tiene sus años, pero que a día de hoy cada vez es más común. Se trata de la tendencia a ocultar que se tiene pareja a nivel social, lo que conlleva a no incluirla en los planes que se tienen con otras personas e incluso a no presentarla cuando se cruza algún conocido.

Sí, así es. Existes para esa persona cuando estáis juntos, pero siempre y cuando no haya ningún ojo observando, ya sea a nivel físico como digital. A nivel oficial no hay ningún vínculo entre vosotros, a pesar de que en secreto todo marcha bien y os lleváis fenomenal. De ahí que se haya escogido el término pocketing o lo que es lo mismo poner algo en el bolsillo. Apareces y desapareces para tu pareja y para el mundo según su conveniencia. Ahora bien, ¿por qué te esconde? ¿qué razones hay en su mente para no darte a conocer?

Las profundidades del pocketing

Las razones que pueden llevar a tu pareja a ocultar que tenéis una relación pueden ser muchas. Y entre ellas, no todas son negativas, aunque existan daños colaterales. Por ejemplo, tu pareja puede tener miedo a que la relación no funcione debido al recuerdo de relaciones pasadas. Prefiere que pases un tiempo prudencial en la sombra “por si acaso”, pues teme tanto asumir otro fracaso sentimental que prefiere protegerse. Esto no significa que no confíe en ti, sino que debido a todo lo vivido, a sus fantasmas del pasado, opta por avanzar de forma lenta, pero firme.

Muy ligado a la razón anterior, pero más limitante, se encuentra el miedo a que le hagan daño. Ya no es que la relación de pareja no funcione, sino que teme que se la juegues como en algún momento ya lo hizo otra persona. Así, levanta ciertas barreras que impiden que la relación avance, como el hecho de no presentarte a sus amigos y familiares, evitar darse a ti en ciertos momentos o comportarse fríamente. El problema de esto es que puede acabar por boicotear la relación casi sin darse cuenta, sobre todo, cuando cede el control de su vida al miedo y es él quien decide sobre vosotros. Por ello, debes estar alerta, quizás solo necesita un poco de comprensión y escucha de tu parte.

También existe la posibilidad de que exista una gran diferencia entre cómo es con los demás y cómo es contigo. Puede que tenga una vida muy diferente a como se muestra cuando pasáis tiempo juntos, que se avergüence de algún aspecto o que simplemente aparente ser quien no es por aprobación social. Ahora bien, el pocketing también tiene su lado oscuro y tiene que ver con la intención de no mostrarte como pareja con el objetivo de aparentar estar soltero/a y seguir disponible en el mercado, encontrar una “opción mejor” o simplemente estar contigo para evitar estar solo/a o no aburrirse. Las dos últimas situaciones indican más una falta de autoestima y autovaloración, que lo que realmente pretenden aparentar o con lo que se autoconvencen.

Un parche para el ego del otrx

Si tu pareja está contigo para rellenar tiempo y necesidades emocionales, lo que está haciendo es parchear sus dificultades afectivas y a la larga puede que no acabe del todo bien, pues está llenando sus vacíos contigo y con quien lo tiene que hacer es consigo mismo. Si por el contrario, lo hace deliberadamente porque quiere seguir aparentando estar soltero, puede que además de problemas de autoestima, también presente ciertos rasgos narcisistas y egocéntricos, además de ser egoísta o que simplemente su visión de una relación sea muy diferente a la que esperas.

Como ves, el pocketing responde a diversas razones, aunque también es importante comprobar que esa sensación de que tu pareja te vuelve invisible a los demás o te aparta de su círculo social no sea producto de tu imaginación. Ten en cuenta que puede que tú también tengas heridas del pasado y veas cosas donde no existen. Por ello, lo mejor es analizar de donde sacas esas hipótesis y luego hablar con tu pareja.

¿Eres víctima del pocketing?

Es relativamente fácil identificar si eres víctima del pocketing. Si llevas un tiempo saliendo con tu pareja y todavía no conoces a sus amigos, no hace planes contigo y otras personas, suele excusarse para evitar encuentros con su familia o incluso quedáis en lugares reservados, íntimos y tranquilos o si vais por zonas más céntricas actúa como si fuera un amigo/a (te suelta la mano, marca ciertas distancias, no te presenta cuando se encuentra con alguien…) y tampoco hay rastro de ti en sus redes sociales es muy probable que seas víctima de esta nueva tendencia.

Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto? Hablar. No queda otra. Comunicarse sigue siendo uno de los mejores métodos en las relaciones de pareja. Sin embargo, antes de nada, debes plantearte hacia dónde quieres ir con la relación. Si quieres continuar, lo más importante es abordar el tema de forma relajada y conciliadora para evitar que tu pareja se ponga a la defensiva. Puedes decirle que sientes curiosidad por saber los motivos por los que no te ha presentando a sus personas más allegadas y si tiene pensado que suceda tarde o temprano. Si finalmente te explica sus motivos y estos son entendibles, como que tiene miedo a que la relación no funcione o que no quiere que le hagas daño, quizás puedas ayudarla a que gane más confianza y seguridad en ello, aunque el mayor esfuerzo tenga que ser de su parte.

Puede ser un buen momento para sincerarse, negociar, comprenderse y fortalecer la relación. Ahora bien, si sus razones no te convencen o directamente ni siquiera te las da es hora de que pienses qué tipo de relación quieres y cuál es la que quiera la otra persona. A veces, caemos en el error de pensar que los demás tienen el mismo grado de compromiso e interés que nosotros y puede que no sea así y es ahí cuando nos toca reflexionar y tomar decisiones. Recuerda que no mereces sentirte mal.