Ojalá no hubiera un rincón en tu casa en el que no hayas follado

Cuando la práctica sexual sale de los cuatro bordes de la cama se pueden desarrollar nuevas posturas y nuevas sensaciones haciendo que los vínculos se potencien

Estamos mirando tranquilamente la televisión desde el sofá y nuestros cuerpos se unen en forma de cucharita. Nos encanta, sobre todo en invierno, arroparnos bajo la mantita y estar muy pegados abrazándonos. En esta postura, los cuerpos, cómo no, pueden empezar a encenderse. Sus manos desde atrás rodean mi cintura y se meten muy calentitas por debajo de mi camiseta. Me acaricia la barriga lentamente. En tan solo unos segundos mi cuerpo se activa, estoy excitándome. Ladeo el cuello, le muestro que me gusta, me besa desde la nuca hasta la barbilla. Me giro un poco y nos comemos la boca.

El sexo comienza tras el beso y tras esa pasión y ese deseo que acaban de explotar. Ahora bien, cuando comenzamos a quitarnos la ropa, en ocasiones, torpemente, hay un instante en el que nos trasladamos a la cama. Justo antes de estar desnudos del todo. Y esto, ¿por qué ocurre? Realmente no tiene nada de malo, la cama está genial pero es cierto que, a veces, puede ser un límite.

Los cuatro bordes

Por lo general el sexo sucede en la cama. Cuando comienzas a liarte con alguien, ya sea un rollo o sea tu pareja oficial hay ciertos comportamientos sexuales que, por decirlo de alguna manera, se instalan. Si haces memoria, seguramente, haya unos pasos establecidos durante la relación sexual. Esto no tiene ningún aspecto negativo, no pasa nada porque hagáis (casi siempre) un orden parecido. De hecho podéis estar juntxs durante mucho tiempo y jamás cambiar el orden. Si hay disfrute, ¿por qué cambiar? Ahora bien, esto que se ha ido instalando de forma orgánica a algunas parejas les funciona y a otras no. Es así de simple. Cuando no funciona, creemos que el problema puede estar en el sexo pero realmente puede ser que el obstáculo solo esté en el espacio compartido.

Adelantándonos en el tiempo, el instante que viene justo después del sexo es importante. Es ese momento que, tras el éxtasis, podéis compartir para hablar, acariciaros, estar tranquilxs… Esto hace de la cama un buen espacio para la relación sexual. Eso sí, hay algo que debe quedar claro: este momento es brutal para la conexión íntima y sexual pero no siempre es obligatorio. Si decides salir de los cuatro bordes que existen en la cama puedes descubrir no solo nuevas posturas sino abrir el paso a nuevas sensaciones. Según explica una investigación realizada en la Universidad de Rochester (EE.UU.) el 67% de las parejas que tienen sexo fuera de la cama se excitan con mayor facilidad. Realmente el motivo para pasar de la cama al sofá no es otro que generar el cambio: la cama puede, a veces, resultar rutinaria y aburrida haciendo que la relación sexual no varíe y, por tanto, que esto afecte negativamente a la vida sexual de la pareja.

Búsqueda del tesoro

Para hablar de espacios diferentes empezamos, cómo no, en el sofá. Este mobiliario da pie a muchísimas posturas que no incluyen el estar completamente recostados como pasa en la cama. Además, es un espacio en el que también puede haber un momento íntimo post-sexo. Durante la etapa de confinamiento a muchísimas parejas les tocó convivir en el mismo hogar, esto puede haber afectado de forma negativa a la relación, sobre todo si las personas mantenían sus encuentros sexuales en la cama.

Como explican desde la web Enfemenino, algunxs sexólogxs afirmaban que, tras el confinamiento, las parejas acudían a consulta porque parecía que el deseo sexual y la pasión se habían ido apagando. Muchos de los problemas encontraron solución cuando las parejas variaron el espacio donde practicaban sexo. Dada la situación actual, viajar o probar la relación sexual fuera de casa puede verse obstaculizado, así que por ello encontrar rincones dentro del hogar puede ser una solución.

El sofá, obviamente, no es la única opción. Podéis probar en la cocina, en el baño, sobre la mesa del comedor, en el suelo (si hay alfombra, ahora que es invierno, mejor) o incluso hacer lo que llamaremos un tour sexual. El sexo puede tener sus pausas y, en esas pausas, se puede proponer el desplazamiento a la pareja. Pongamos un ejemplo. Estáis en el sofá y os empezáis a poner a tono, cuando ya casi estáis desnudxs y parece que eso no hay quien lo pare, unx de vosotrxs puede frenar y con una mirada pícara invitar a la otra persona a moverse hasta la mesa.

En este espacio una persona puede apoyarse y la otra practicarle sexo oral, puedes recostarte sobre la mesa y que, desde ahí, se practique la penetración (con pene o sin él), podéis también sentaros sobre ella y masturbaros o, incluso, si la mesa es fuerte, una de las personas puede quedarse arrodillada y que la otra le haga sexo oral. En el caso de las mujeres, estamos acostumbradas a que nos lo coman en una posición tumbada pero cuando nos hacen sexo oral y estamos de pie o de rodillas el placer se siente de manera diferente. Recomiendo que lo probéis cuanto antes.

Posturas

Dado que los espacios pueden ser muy variados porque la casa tiene miles de rincones posibles para el sexo, os damos algunas posturas que pueden ir bien tanto para parejas heterosexuales como para las homosexuales.

El carro

Una persona apoya su cabeza y su parte superior del cuerpo sobre el suelo boca abajo y la otra la coge por las rodillas. Desde dicha postura se puede practicar sexo oral o también la penetración tanto vaginal como analmente.

La inclinación

Se realiza apoyando los pies en una base fija como puede ser una mesa o un sofá y poniéndose en cuclillas. La otra persona puede sujetar parte del peso poniendo sus manos sobre las nalgas o los muslos y a partir de ahí, masturbar o besar el cuello y los hombros de la persona que está en cuclillas. Desde dicha postura también puede haber penetración.

Sirenita

Una persona se recuesta completamente sobre la cama, hasta la altura donde comienzan las nalgas. La otra persona se mantiene de pie, apoyando la parte trasera de los muslos sobre los hombros. Desde ahí puede haber penetración. Si las piernas no se apoyan y se mantienen hacia arriba también puede haber sexo oral.

Limbo

Una de las posturas más satisfactorias sobre el sofá (o sobre una silla). Una de las personas se sienta y la otra se ‘monta’ cara a cara. Esto hace que quien esté encima pueda llevar el ritmo y la intensidad de la relación sexual.

Cascada

En esta postura también hay una persona sentada y la otra está encima. Se puede hacer desde una silla o una mesa bajita, ya que quien está encima se inclina hacia detrás, apoyando parte de su cabeza sobre el suelo. Para que esto sea cómodo puede haber una almohada donde vaya a apoyarse la cabeza.

Estos son algunos ejemplos fuera de los clásicos para practicar sexo pero también os animamos a probar en las escaleras, ya que la variación de alturas puede dar mucho juego. También recomendamos salirse de las normas y sorprender a la otra persona, por ejemplo, en espacios como el portal de la casa, el ascensor o, cómo no, la ducha. Cuando la otra persona se está duchando, entrar en el baño y unirse, puede hacer que la excitación aumente desde el primer momento.