Por qué ‘odiar’ a tu ex puede ser bueno para tu bienestar

Varios estudios nos recuerdan la importancia de ser coherentes con lo vivido y con lo que nos ha dado cada persona, y aún más si nuestra salud está en juego: cuidémosla

No sabes cómo llevar lo de tu ex. Hay días en los que unas fotos juntxs en el móvil te hacen echarle muchísimo de menos y te encantaría correr hasta su casa para darle un beso. Hay otros en los que recuerdas con alegría esas bromas que iban de retaros a ver quién cantaba peor. Y hay momentos en los que no puedes evitar odiarle por todas las veces que pasó de tus sentimientos. Seguramente sabrás que vivir una situación así, tratar de olvidar a alguien a quien se ha querido con todas las fuerzas, despierta una gran variedad de emociones. Pero la verdad es que es justamente la más negativa es la que puede ser buena para tu salud mental: el odio.

Se trata de una realidad que ha puesto sobre la mesa un estudio publicado en la revista científica Cognition and Emotion al indicar, primero de todo, que es crucial dejar de pensar bien de los ex y, segundo y todavía más importante, que las personas con sentimientos negativos hacia estos, tienen menos probabilidades de acabar con depresión y estrés. Y eso no es todo. Además, a largo plazo, este odio se traduce en una mejor salud mental en comparación a esas personas que mantienen una buena imagen de sus ex parejas. Pues eso, que tampoco se trata de que le detestes a un nivel dragón capaz de hacerte mala sangre ni que pongas esta negatividad en práctica hablándole mal, pero está bien tener en cuenta que no recordarle como un ser adorable a lo Baby Yoda se acerca más a ser bueno para ti.

Hasta aquí ha quedado claro lo que te puede ayudar y lo que no, pero ¿qué efectos tiene que en tu proceso de olvido no esté el rechazo como telón de fondo, especialmente, si tu ex ha sido súper tóxicx? De acuerdo con Psychology Today, no solo puede propiciar que se produzca un deterioro de tu salud mental, sino también que se vea afectada tu salud física a través de tu rendimiento u horas de sueño, que se compliquen tus relaciones con otros, sobre todo si quieren ayudarte a pasar página; o que te resulte casi imposible generar nuevos vínculos porque seguirás pensando en él o ella, seguirás esperando a que aparezca en algún momento, cuando sabes que no te conviene y te mereces más. Vaya, que además de fastidiar tu salud, puede impedirte que seas de nuevo la persona molona de Tinder, la playa o ese bar de los viernes noche donde lo solías petar.

Si hemos visto que puede ser nocivo tener sentimientos positivos hacia tu ex, tiene todo el sentido que también lo sea dejarlo y volver repetidas veces hasta que vuestra relación se resuma en esa gran frase que dice C. Tangana en la canción ‘Nunca estoy’: “Vamos a repetir esta conversación 35 veces, 35 veces vamos a hablar de la misma mierda”. Así lo sostiene un estudio de la Universidad de Missouri, realizado a 545 personas y publicado en la revista Family Relations, cuyos resultados fueron que, cuantas más rupturas y reconciliaciones acarreaba en sus espaldas una persona, mayores niveles de ansiedad y depresión tenía.

“Sabemos que las rupturas son decepcionantes ya de por sí, pero el tipo de malestar que generan es normal y suele ser temporal. Sin embargo, un patrón de transiciones estresantes en la misma relación puede tener efectos negativos en nuestra salud mental” señaló uno de los autores del estudio, Kale Monk, al hablar de una realidad que nos recuerda la importancia de ser coherentes con lo vivido y con lo que nos ha dado cada persona, y aún más si nuestra salud está en juego. Cuidémosla.