Por qué a tu novio le cuesta tanto alcanzar el clímax

Los motivos de que esto ocurra pueden ser fisiológicos pero también pueden ser emocionales y estar relacionados con bloqueos mentales

Estamos teniendo un sexo espléndido, cómodo, salvaje, a veces nos reímos, otras nos miramos intensamente, me besa, siento su deseo, sus manos me atrapan fuerte, conecto sin obstáculos con mi cuerpo, me corro por segunda vez. Me observa en la calma posterior al orgasmo, me acomodo y mi cuerpo quiere más, no se me corta el placer y, además, deseo que él también alcance el éxtasis. Continuamos, me siento encima de él, recorro su cuello con mis manos, me habla, me come las tetas, todo va bien hasta que, de repente, frena, se queda en pausa y me dice: “no me voy a correr”. Le digo, “¿no quieres?”, me dice que sí, que claro que quiere, que se muere de ganas pero que, sin saber el motivo, no va a poder. “No hay problema”, pienso, aunque igualmente construyo el espacio para hablar de ello. Le pregunto si hay algo que pueda hacer para que disfrute más y me dice que todo estaba bien y que no tiene que ver con ello, ¿qué ocurre entonces?

Él no se siente mal, dice que para él no es un inconveniente no correrse y que le gusta que yo haya disfrutado del sexo. No es la primera vez que vivo una situación así. En otro contexto, con otro chico, tras horas de sexo, no pudo eyacular. En aquel momento sentía que su placer era mi responsabilidad, con lo cual cuando no conseguía llegar al orgasmo pensaba que había algo que estaba haciendo que no le gustaba. Nunca era así. A veces estábamos horas y tras el tercer polvo, se corría. Pero, casi siempre, su eyaculación era retardada. Podíamos quedarnos dormidos y a la mañana siguiente, en un polvo rápido se corría al toque. Todo esto tiene sus motivos.

Dos causas

Lo primero que hay que dejar claro es que si una persona no se corre, no pasa nada. No es un drama y, en la mayor parte de los casos, no es un problema. Para poder hacer una lectura de esto y, también para poner este tema esté sobre la mesa, hemos contactado con Ignasi Puig Rodas, psicólogo clínico y sexólogo. “En psicología hay un trastorno sexual en el que hay una persona que tiene lo que se llama eyaculación retardada. Y esto puede deberse a dos causas:

- Las causas fisiológicas, es decir, hay algo que no va bien en el cuerpo de esa persona por motivo físico que hace que esa eyaculación no se dé o tarde mucho en darse.

- Las causas psicológicas, es decir, hay una cuestión en la mente de esa persona que le está bloqueando poder eyacular con tranquilidad”, explica el experto. 

Es en esta parte donde aparece uno de los primeros puntos a resolver: poder saber cuál de estos dos grupos de causas es el que afecta a la persona. “Muchas de las clínicas se aprovechan de esto para hinchar a la gente a hacerles pruebas y cobrarles extra. Lo que hacen es vender tratamientos que no son necesarios. Esto se denuncia porque, más que nada, hay un elemento muy simple para saberlo, ya que si es una cuestión situacional es seguro que se trata de una cuestión psicológica”, comenta Puig Rodas.

Es decir, si cuando está solo masturbándose puede eyacular sin problema, eso significa que cuando sale de ahí y está en una situación diferente esto le afecta, por lo tanto hay algo que le bloquea. Como dice el mismo Ignasi Puig Rodas: “el factor está en cómo la mente de esa persona observa o vive esa situación, hay un valor subjetivo que entra en escena. Esto hace que la respuesta sexual varíe. Aquí no hay que hacer pruebas, aquí hay que hacerle una pregunta a la persona y ya está”.

El por qué de las causas

Si se trata de una cuestión fisiológica, es decir, si el hecho de no poder eyacular le ocurre tanto en soledad como con una pareja, lo ideal es acudir a alguien especializado en esta área. Igualmente el experto tiene ciertos conocimientos sobre ello y algunos de los factores de riesgo que pueden provocar una eyaculación retardada son: “el tema de pinzamientos de nervios, puede ser diabetes, puede ser hipertensión, el tema de sobrepeso, consumo de sustancias... Son algunos de los factores que pueden afectar a la eyaculación”, detalla.

“Cuando es un tema psicológico sí que los trato. Cuando es así hay un mecanismo muy interesante y es que aunque una persona tenga unas ganas locas de tener esa práctica sexual, a nivel inconsciente su cerebro está interpretando que esa práctica sexual o ese encuentro sexual no es una situación agradable. Entonces, como la mente percibe que no es una situación agradable responde con el rechazo generando esta respuesta sexual”, explica Puig Rodas. Pero, claro, cuando se trata de una tardanza en eyacular, ¿cuáles son esos motivos inconscientes que la mente percibe?

- Sentir que se la va a evaluar durante la práctica sexual.

- Sentir que el placer de la otra persona es su responsabilidad.

- Sentir que está empezando en una relación afectiva en la cual no quiere estar (algo así como: “si el sexo va bien con esta persona significa que nos vamos a enamorar y vamos a ser pareja”, cuando no tiene que ser así PARA NADA).

 -Si es una pareja que lleva bastante tiempo y tiene como objetivo ser padres, puede ser que también se dé esta situación.

“De forma muy, muy general, los dos últimos motivos son los más habituales y están relacionados con la parte más emocional de los hombres y de los vínculos que están generando con sus parejas. Lo que hace el inconsciente en lugar de eyacular rápido o que haya una disfunción eréctil es provocar esta tardanza a modo de 'huída'”, explica el experto.

¿Soluciones?

Es importante saber que el hecho de que esto ocurra no quiere decir que haya algo que esté haciendo la pareja o que sea responsabilidad de la otra persona. Esto es lo primero que se piensa y, en lugar de mejorar la situación, la empeora. Además de esto, Puig Rodas indica que hay algo que hay que tener MUY EN CUENTA: “si la persona que tiene eyaculación retardada no sufre ningún inconveniente en su día a día, es decir, si esto no le molesta, no hace falta hacer nada para solucionarlo. Tenemos mucha tendencia a pensar que hay una forma correcta de hacer las cosas y es como si se buscara que todas las personas entremos en las mismas fórmulas cuando somos todos muy diferentes”.

Ahora bien, si se trata de un hándicap para disfrutar del sexo y para el día a día lo primero que hay que hacer es hablar con un profesional. Aunque esto sea así, el experto da un pauta que puede ayudarnos: “un elemento que puede ayudar en algunos casos pero no en todos es incrementar la erótica de la situación, esto significa hablar de sexo, de lo que os gusta”. Por ejemplo, si no habéis hecho lo que le gusta a cada unx, probad a hacerlo. Consiste en buscar que esas prácticas sexuales sean todavía más excitantes en base a lo que cada persona considere que lo es. Y si así no funciona, acudid a un profesional.