Motivos por los que muchas personas pasan del sexo oral

Algunas razones son legítimas. Otras deberían afrontarse

La antropología y la historia no son ciencias tan precisas como las matemáticas. Y por eso resulta bastante difícil saber hasta qué punto el resto de civilizaciones humanas ha cultivado el sabroso arte del sexo oral. Lo que sí está claro es que desde la oscura Edad Media hasta hace algunas décadas, no estaba nada bien visto. Por suerte, las cosas han cambiado y lamer es una de las actividades sexuales favoritas de la mayoría, apta y disponible para quienes lo deseen. La cosa es que hay muchas más personas de las que crees que no lo desea. Y el investigador sexual David W. Wahl ha recopilado los principales motivos.

Motivos diferentes

"Tanto hombres como mujeres afirman que la razón por la que no practican el sexo oral es por el gusto y por el olfato. Algunos incluso agregan otra razón sensorial a la mezcla: no les gusta la textura". Es, sin duda alguna, el motivo principal de la aversión a dar sexo oral a otra persona, pero desde luego no el único. Además, dice este especialista, psicólogo dedicado a la vergüenza y la represión sexual, "algunas personas poseen un reflejo nauseoso que se activa fácilmente". Eso resulta desagradable por sí mismo, pero también puede serlo por la preocupación de que ese mismo reflejo resulte antiexcitante para la otra parte.

La lista continúa con otras razones relativamente frecuentes como no querer tener secreciones corporales en la boca, cargar a cuestas alguna experiencia sexual traumática, tener miedo escénico ante el pensamiento de no saber practicarlo adecuadamente, percibirlo como demasiado íntimo para determinados contextos, tener prejuicios morales acerca del sexo oral o simplemente ser demasiado egoísta. Aunque resulte extraño de creer, hay personas que "pueden estar perfectamente felices de recibir sexo oral, pero no tienen intención de devolver el favor sencillamente por una posición de egocentrismo".

No es obligatorio

Pero una cosa es no querer realizar sexo oral y otra muy diferente no querer recibirlo. Aquí la principal razón se mantiene, pero en sentido opuesto: una excesiva preocupación acerca del olor y el sabor genital. Tras esto, se encuentra la falta de confianza en la otra persona para decirle cómo se desea el sexo oral. No lo hace como quieres pero la comunicación no fluye y prefieres quedarte sin nada que afrontar esa conversación. El siguiente motivo es una mala autoimagen. Es decir, que no te guste cómo luces ahí abajo. Por último, a veces se trata de un exceso de sensibilidad y estimulación física. No te mola y ya está.

En cualquier caso, subraya Wahl, "es perfectamente normal que no te guste el sexo oral, ya sea recibirlo o darlo" y "no existe un pacto sexual que establezca que debas practicarlo". Es cierto que para mucha gente el sexo oral es el summum del placer, pero para sorpresa de esa multitud, para otras muchas personas no. El cliché de que sin cunnilingus o mamada solo hay placer a medias es una chorrada. Todo depende de ti y de lo que te mole. Eso sí, si te mola mucho y no lo haces por prejuicios, miedos o falta de comunicación, sí que debes ponerte manos a la obra. Sin prisa pero sin pausa. Que todo tiene solución.