"Manda a la mierda al que solo te quiere para follar"

En su libro ‘Mándalo a la mierda, mereces algo mejor’ la autora Silvia Llop deja muy clarito en qué circunstancias es necesario decir basta

Conoces a alguien en una cálida noche de verano, hay una atracción física que se ve a kilómetros de distancia. Después de algunos coqueteos y bailes, vais a la cama y se confirman todas las sospechas: el sexo es increíble. Está claro que vais a repetir, de hecho lo hacéis. Ni tú ni la otra persona buscan tener una relación seria, nadie se plantea compromisos en este momento. Sin embargo, hay tanta química que los encuentros nocturnos no cesan y, poco a poco, va creciendo en ti un sentimiento mayor. Pero claro, no habéis quedado ningún día para hacer algo que no sea tener sexo y cada vez que la otra persona te escribe es para daros revolcones en la cama y poco más, ¿qué harías?

Lo ideal sería que tu respuesta fuera: “hablar con esa persona y expresarle lo que siento” pero, seamos sincerxs, aunque nuestro discurso sea este, es posible que a la hora de la verdad no seamos capaces de decir lo que sentimos y lo que pensamos, al menos no tan a la ligera. El problema de no hablar es que empiezas a acceder a tener este tipo de encuentros porque ves que esta es la única manera de poder estar cerca de esa persona. Así lo explica Silvia Llop en su libro Mándalo a la mierda, mereces algo mejor (Plataforma actual, 2021) en un caso concreto en el que una de las personas “deseaba que llegara el día en el que las cosas cambiaran y se empezaran a ver más”. Lo que ocurre con este deseo es que, con el tiempo, se transforma en frustración.

En toda esta mezcla hay también algo que tener en cuenta: cuando la otra persona SOLO puede verte cuando es decisión propia. Si tú has, digamos, movido ficha para tener una cita y para hacer otros planes que fueran más allá del sexo y la otra persona no hace sino decirte que “está ocupada”. En algunos casos hemos hablado de este comportamiento que, en realidad, está repleto de excusas y lo utilizan las personas que quieren mantenerte cerca para lo que les interesa. Otra de las excusas que se pueden utilizar (no solo por quienes quieren manipularte sino también por quienes son incapaces de gestionar sus emociones) es que su discurso siempre gire en torno a “soy una persona espontánea y libre y me dejo fluir”. Lo peor es que esta incomunicación hará que se generen confusiones y, por tanto, alguien acabe mal.

Hay algunos errores comunes además de la falta de comunicación que son también los que explica la autora en su libro. Uno de ellos es “aceptar el statu quo, es decir, mantener una relación impredecible” en la que el vínculo era puramente sexual. Llop explica que “es un error” que ha visto “cometer a muchas mujeres” y detalla: “empiezan a conocer a alguien de cualquier manera porque no sienten un interés especial por esa persona y, de repente, sin saber cómo, se ven envueltas en una no relación que les deja como regalo un adiós fugaz y una dolorosa resaca emocional”. Para que esto no acabe así no solamente hace falta comunicación. El primero de los pasos es saber qué quieres tú.

Es posible que la relación empiece como algo sexual y luego empieces a sentir algo más. Si esto te ocurre debes hacer un viaje introspectivo y preguntarte qué quieres. Es normal que nos dejemos llevar por los sentimientos pero ¿y si finalmente no es buena idea empezar una relación? ¿Y si realmente prefieres seguir disfrutando de tu soltería? Una vez que tengas claro lo que quieres, lo mejor es “marcar tú el estándar, es decir, no aceptar nada que no te parezca correcto”, como detalla la autora. En definitiva “nadie puede usarte como polvo fácil si tú no quieres”. Las relaciones sexuales esporádicas son cosa de dos personas y no de una sola. Si ambxs estáis disfrutando de estos encuentros de una noche, pues adelante. En el momento en el que algo cambie hay que hablar y poner las cosas sobre la mesa.

Una última cosa en cuanto a comunicación, con lo de decir lo que sientes no nos referimos a ir a saco y de malas maneras. La comunicación puede ser de muchas maneras, incluso si no te ves capaz de decirle lo que sientes puedes explicarle la situación como la de otra persona que conoces y a ver qué opina, hay varias maneras de tantear el terreno pero la verdad es que, al final, la única importante será hablar desde ti mismx. Entendemos que puede dar miedo mostrarse vulnerable pero una vez que lo intentes y lo consigas, estarás evolucionando como persona y demostrando que puedes gestionar lo que sientes y, por tanto, expresar lo que quieres y lo que identificas como mejor para ti.