Cómo saber si luchar por tu relación ha dejado de tener sentido

A veces buscas arreglar la unión con tu pareja porque crees que es posible que aún funcione, pero puedes estar haciendo que se aproxime el final

Os estáis mirando fijamente en silencio, acabáis de tener una pelea donde el rencor ha tomado protagonismo y los gritos han sido el camino por el que han circulado esos odios del pasado. Problemas que parecía que ya estaban zanjados. Lleváis una racha muy mala llena de discusiones y de falta de ilusión. Ya no te apetece volver a casa después del trabajo, prefieres pasar tiempo por ahí y alargar el momento de tu llegada. Quizás pilles a tu pareja durmiendo y no tengas que intercambiar conversación de forma obligatoria. El panorama es bastante feo, sí. Tal vez sea el momento de preguntarte hasta qué punto vas a aguantar: ¿vale la pena o no tiene sentido? ¿Cómo sabemos cuando una relación es demasiado trabajo? Por supuesto que no existe una respuesta fácil pero quizás haya rasgos que nos permitan determinar en qué punto estamos.

Las relaciones, como cualquier otro ámbito de la vida, forman parte del tipo de experiencias que sirven para autodescubrirse. Iniciar un camino nuevo con una persona diferente puede generar incertidumbre pero, en el fondo, sabemos que algún tipo de aprendizaje nos llevaremos. Como mínimo nos iremos encontrando cara a cara con lo desconocido que vive dentro de nosotrxs. Por tanto, cuando la relación empiece a girar y a llenarse de instantes negativos, estaremos sumergiéndonos en nuestra parte más oscura. Descubrir este lado puede estar bien en un momento concreto, pero si se trata de una rutina, estaremos dejando de lado la parte positiva de autodescubrirnos y lo malo impregnará todos los ámbitos de la vida. Y eso no lo podemos permitir.

Un síntoma clarísimo de que no puedes seguir trabajando en una relación —más bien forzándola a que funcione— es que ese choque con tu pareja te está generando un manojo de sentimientos negativos hacia todos los campos de tu vida: relaciones con amigos o familia, dentro del trabajo o los momentos de soledad. El agotamiento de la relación es a menudo el resultado de una falta de cambio: todo sigue siendo lo mismo y, cuando pruebas algo nuevo, solo vives un mínimo instante de gloria que luego vuelve a lo plano y lo anodino. Las peleas repetitivas sin resolución conducen a sentimientos de desesperación, una relación que poco a poco roba tu energía al completo.

¿Por qué vivir en una relación que está causando más dolor que alegría? Cuando percibes que la dinámica se ha tornado de esta manera es hora de hacerse preguntas serias y, sobre todo, de no autoengañarse: ¿quieres realmente a esa persona? Seguramente sí pero no hasta el punto de dejar tu felicidad en manos de esta relación. ¿Has dado lo mejor de ti en el tiempo compartido? Si lo has hecho lo sabrás, si no lo has hecho puede ser por dos motivos. El primero porque no crees que valga realmente la pena y el segundo porque no has enfocado bien este propósito. Si quieres continuar prueba a cambiar esto y quizás consigas que funcione. Pero no lo fuerces.

Hay otro punto que, aunque se ve sobre todo en películas, podríamos probar: ir a terapia. Si las peleas se repiten y no llegan a nada podrías considerar acudir a un profesional ya que seguramente te dará nuevas formas de abordar los conflictosLa mayoría de las parejas posponen ir a terapia y solo buscan ayuda como último recurso después de haber acumulado considerables resentimientos. Este depósito de negatividad hace que sea difícil encontrar la voluntad necesaria para seguir con la relación. No te desgastes tanto que, de momento, solo tenemos esta vida y hay que exprimir lo mejor de ella.