Cómo ligar cuando no te funciona ni Tinder

Lo de "ligar en Barcelona es un drama" lo oímos cada día, que Tinder es un asco y que no hay nadie que valga la pena; tal vez sería mejor levantar la cabeza de la pantalla en algún momento

Tu avión sale en 50 minutos y lo primero que haces cuando llegas al aeropuerto es buscar un sitio para sentarte y la contraseña del wifi. Con suerte estás en uno de esos aeropuertos donde te dan Internet solo por introducir tu correo y fecha de nacimiento. El caso es que tú quieres conectarte, ver qué ha pasado en Instagram, si tienes algún Whatsapp o algún Tinder interesante por la zona para una última aventura en el baño. Te conectas a tu mundo, a tu burbuja, y te olvidas de todo lo que tienes alrededor. Incluso si por allí pasara tu amor soñado, tú ni te enterarías. Y luego, al volver a casa, les dirás a tus amigos que Tinder por ahí tampoco es mucho más interesante que en tu ciudad.

Todxs hemos oído a alguien decir que ligar en Barcelona —poner aquí cualquier ciudad donde hayas sufrido la sequía— es un drama. Está claro que las aplicaciones nos ayudan a aumentar las opciones, a avanzar más rápido cuando queremos ir al grano y a encontrarnos con gente que en nuestro día a día no nos habríamos ni imaginado que existían. Pero ni son la panacea ni todos tenemos habilidades para entrarle a alguien por mensaje. Todo el mundo tiene al típico ligue ridículo al que bloqueó después de leer solo una frase: "¿cómo he tardado tanto en escribirte?" y otras cosas lamentables

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A veces, nos presionamos tanto por ligar que tantas opciones nos abruman, según explica Cora Boyd, una experta en juntar parejas en este artículo. "Más no es necesariamente mejor", resume. El eterno swipe es muy desesperante y aumenta el cansancio. Los españoles somos de los que más tiempo pasamos enganchados al móvil, pero hay vida más allá. Aquí van unos consejos para tener éxito fuera de las aplicaciones. Nuestra sugerencia es que le dediques, al menos, un mes al reto.

Haz cosas

Si reduces el tiempo que pasas viendo Tinder, seguro que tendrás la oportunidad de hacer planes como apuntarte a un club de lectura, a un gimnasio hip hop o a jugar tenis con tu amigo del instituto. Por el camino verás gente y una vez allí, podrás empezar nuevas relaciones que nunca se sabe dónde te pueden llevar.

Acepta las invitaciones

Al final das con una amigo de una amiga. Le gustas y ves que hay algo, aunque tampoco te entusiasma. Prueba. No pierdes nada más que dos horas de tu vida y tal vez te sorprende y tenéis más cosas en común de lo que pensabas. Lo mismo con las típicas reuniones que te dan pereza, pero te sirven para salir de casa y ver caras nuevas: la barbacoa de tu compañero de trabajo o el encuentro de la universidad y queda con esa amiga inglesa de tu amiga francesa que acaba de instalarse en tu ciudad. 

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Tontea con todo el mundo

No significa que te vayas a ir a la cama con cualquiera, pero te dará práctica. ¿Cuántas veces no has hablado del tiempo con alguien en el ascensor? Ponle un poco de picardía para así tener más formas de entrar a la gente cuando sea la hora de la verdad. Insinuarse siempre da nervio, aunque no seas directa del todo. Cuanta más práctica, mejor.

Arriésgate

Si algo hemos perdido con las aplicaciones es la capacidad de riesgo: suponemos que allí todo el mundo está soltero y que van a lo mismo que tú. Si te gusta alguien que te cruzas cada día en el metro, ¿por qué no buscas una forma de hablarle? La humanidad tiene miles de años, las aplicaciones, menos de veinte. Hay futuro y vida fuera de tu móvil, y si te aplicas, seguro que también puedes encontrarla.