Intelectualizar tu relación podría arruinarla por completo

En ocasiones aplicar la lógica por encima de los sentimientos en una relación puede resultar un sinónimo de fracaso

Todas las personas tenemos nuestro ego. Incluso los monjes budistas que trabajan desde que se despiertan y hasta que se acuestan para intentar mantenerlo bajo control. Pero no todos los egos son iguales. Como nos explica la psicoterapeuta Erin Leonard en un artículo para el medio especializado Psychology Today, existen egos resistentes y egos frágiles. El primero es capaz de enfrentarse a sus errores y afrontar revisiones de los comportamientos que tiene. El segundo emplea "mecanismos de defensa" como la desviación, la proyección, la negación, la idealización, la sublimación o la intelectualización para protegerse.

¿Pero en qué consiste exactamente la intelectualización? Pues, según cuenta la propia Leonard, en un arma protectora "empleada inconscientemente para evitar emociones incómodas" como la culpa o algunas otras más. En este sentido, las personas con egos frágiles que tienden a pensar demasiado pueden producir argumentos intelectuales que justifiquen sus comportamientos y les eviten tener que afrontar las verdades. Obviamente, y como asegura la especialista, esto "puede ser destructivo en el contexto de una relación romántica". Después de todo, están viviendo una mentira. Y así es imposible.

El problema es que se trata, como apuntábamos antes, de un mecanismo completamente inconsciente. Y eso hace verdaderamente difícil descubrirlo. Para ayudarnos a conseguirlo, Leonard proporciona un listado con algunos de los síntomas más característicos. En este aspecto, uno de los más importantes tiene que ver con el hecho de que ignoras los sentimientos de tu pareja porque estás demasiado ocupadx repitiendo los hechos. Estás centradx en los acontecimientos de una manera analítica y estás obviando lo fundamental: la manera en la que se siente la otra persona. Mucha lógica y poca empatía.

El segundo de esos síntomas consiste en "discutir únicamente desde la propia perspectiva". En palabras de la psicoterapeuta, "una persona que no puede detenerse y reflexionar sobre la validez del punto de vista de una pareja debido a una proclamación continua de su perspectiva irrefutable anula cualquier posibilidad de transmitir una comprensión de la postura de la pareja". Nuevamente, demasiada lógica interna, bastante poca empatía emocional. El tercero pasa por hablar en bucles. Porque "si una persona está inmersa en una intelectualización extrema, el argumento se estanca porque está a la defensiva".

Vamos, que aquellas personas con tendencia a la intelectualización se marcan unos buenos monólogos. Y los repiten una y otra vez con profunda seguridad porque están convencidas, desde su lógica racional, que todo lo que dicen es una verdad universal y objetiva. Esto último conduce además al cuarto síntoma: "la creencia distorsionada de que tiene un argumento superior y, por lo tanto, puede rechazar inmediatamente la perspectiva contrastante de su pareja". ¿Te sientes identificadx? Pues "conocer el uso excesivo de este mecanismo de defensa puede ayudar a mantenerlo bajo control" y salvar así la relación.