¿Puede la infidelidad de otros hacer que tú también lo seas?

Incluso conocer las altas estadísticas de infidelidad te predispone a ceder a tus propias tentaciones

Probablemente te hayas rayado alguna vez al enterarte de que unx amigx de tu pareja ha cometido una infidelidad. De pronto, y aunque no comprendieses muy bien la causa, te sentiste bastante más preocupadx de lo normal con la posibilidad de que tu pareja también se lanzara a experimentar eróticorománticamente con otras personas a tus espaldas. Con la aparentemente absurda idea de que se contagiara del ánimo infiel. Pues bien: no se trata de ninguna idea absurda. Al parecer, según la ciencia, las infidelidades pueden ser contagiosas.

Y ni siquiera es necesario que la persona infiel sea tu amigx o alguien de tu alrededor. Según una investigación llevada a cabo por un equipo de investigadorxs israelíes de la Universidad de Reichman, basta con que una persona lea una confesión de una infidelidad en un foro de internet o que lean estadísticas acerca de lo probable que son las infidelidades para que aumenten sus deseos de tener aventuras fuera de su relación actual. Es como si las barreras morales que te impiden entregarte a esos deseos se banalizaran inmediatamente. 

Así aumenta el deseo por otrxs

En palabras de Madeleine A. Fugère, especialista en psicología social que se hace eco del estudio en Psychology Today, "los autores razonan que aprender sobre la prevalencia de la infidelidad (que algunos investigadores estiman que puede llegar al 70%) podría disminuir el deseo y el compromiso con la pareja principal y aumentar el deseo de una pareja alternativa atractiva". Al final, y aunque nos revistamos de sofisticada tecnología, somos simplemente primates sociales que se influyen profundamente los unos a los otros. Está en nuestra biología.

Además, lxs autorxs consideran que también podría jugar un papel muy importante la propia percepción de vulnerabilidad de la relación propia. Si lees en muchos lugares que los episodios de infidelidad son tan numerosos, si compruebas una y otra vez que está por todas partes, incluso en relaciones que consideras súper sólidas, es comprensible que pienses que tu pareja también podría hacerlo, lo que te motiva a ver la relación con menos cariño y, en consecuencia, a entregarte con mayor facilidad a tus propios impulsos infieles.

Antes de nada: habla con tu pareja

Es como si una voz dentro de ti te dijera "tu pareja también lo hará, no te sientas culpable por ceder a tus tentaciones". Esto, sobra decir, no es necesariamente cierto. Da igual lo que digan las estadísticas: 50, 60, 70 o incluso 99,9%. No importan. Mientras exista la posibilidad de que tu pareja esté siendo fiel, cumpliendo con la parte del trato de respeto que habéis acordado, no tienes excusa para traicionarle. Y si tienes dudas, o si algo de todo esto te sigue rayando, háblalo. La comunicación es el mejor antídoto contra estas movidas.