Herramientas para controlar los celos antes de que te vuelvan locx

Spoiler: los celos no son culpa de tu pareja, son tuyos, de tus inseguridades y dependencias. Aunque hay una excepción (pequeña, pero preocupante)

¿Te acuerdas de esa época en la que creíamos que si nuestra pareja no se ponía celosa no nos quería? Es que es para reírse. Si hasta los machirulos básicos de La Isla de las Tentaciones van al reality para "curar" los celos. Ya ni podemos ni queremos vivir con celos, son agobiantes para nuestra pareja y para nosotrxs mismxs. El problema es que no siempre podemos controlarlos. Sabes que están mal, no los quieres y sabes que, si estás con tu pareja en una relación sana, tienes que confiar en que no romperá las “reglas” de vuestro “contrato amoroso” (sea la monogamia, una relación abierta sin sentimientos hacia terceros, lo que sea). Entonces, ¿cómo puedes erradicar los celos?

La opción de irte a República Dominicana con Sandra Barneda queda descartada. También la de culpar a tu pareja: que tú seas celosx es tu culpa, nunca la de tu pareja (bueno, hay una excepción, el gaslighting, que explicaremos luego). Los celos surgen como una mezcla de desconfianza, sentimiento de posesión y la falta de autoestima que acaba en pura toxicidad, e incluso en violencias: empezamos a obsesionarnos con posibles amantes, cotilleamos el móvil de nuestra pareja a escondidas o creamos grandes discusiones para saber si realmente hay una infidelidad o no. ¿Cómo podemos, entonces, controlar estos celos?

Analiza la situación

Para aclarar estos conceptos, recurrimos a Cristina Callao, sexóloga y terapeuta de pareja, quien nos aconseja sobre este tema tan delicado. Según Cristina, “este sentimiento aparece como consecuencia de malas interpretaciones”, es decir, tenemos tantas inseguridades que, en cambio de tratárnoslas, pensamos mal de nuestra pareja. Es decir, preferimos echar balones fuera y culpar a la persona que nos quiere en cambio de ver de dónde viene este sentimiento de inseguridad que, ante el más mínimo episodio mal interpretable, nos vamos a lo peor.

Ante un posible ataque de celos por algo que no cuadra, por lo tanto, “es muy importante tomarse un momento para analizar tanto las impresiones como los pensamientos que atraviesan la mente en estos momentos”. Cristina hace una lista de pensamientos tóxicos que pueden cruzarse por nuestra mente y que debemos descartar: “el otro debe amarme mucho y en todo momento” (el amor fluctúa, también como lo expresamos, no puedes exigir a tu pareja estar al 100% para no sentir inseguridades), “si el otro me engaña los demás se reirán de mí” (de nuevo, inseguridades: ¿Por qué se van a reír de ti?), “seré infeliz toda mi vida porque no puedo ser feliz sin esta relación” (¿hello dependencia?), “no podría superar un engaño ni confiar en nadie más” (más dependencia, una relación no debería marcarte tanto).

Busca las inseguridades que te hacen celosx

“Tenemos que aceptar que si nuestra pareja nos ha escogido es porque le gustamos. Y, por ello, será útil potenciar nuestros puntos fuertes y desarrollarnos como personas, comparándonos exclusivamente con nosotros mismos”, explica la experta. Es decir, intenta mejorar todos esos rasgos que enamoraron a tu pareja, no lx culpes de que te vaya engañar porque crees que hay gente a su alrededor que son mejores que tú (basándote en lo que tú consideras tus defectos, claro).

Vamos, que ver posibles amantes donde no los hay es porque te estás comparando con una persona que consideras “mejor” y te da rabia que a tu pareja pueda gustarle más que tú por eso. De nuevo, los celos son algo que tenemos que trabajar con nosotrxs mismos, no son culpa de tu pareja. “Si nos sentimos orgullosos de nosotros y de nuestra vida, la comparación con los otros disminuye. Y cuando la competencia no existe, se es menos vulnerable a sentir celos”, afirma Cristina. Debemos tener presente que no hay nadie mejor ni peor, simplemente somos personas diferentes. Y a tu pareja le gustas tú, aunque haya otras personas que puedan ser “más guapas, inteligentes o simpáticas que tú” (según la olla que te has hecho en la cabeza, porque, recuerda: no es algo objetivo).

¿Tienes dependencia emocional?

Somos personas independientes, o deberíamos serlo. Pero cuando tenemos tantas inseguridades que construimos todo nuestro bienestar en base a la otra persona, nos volvemos dependientes. Y entonces, cualquier posibilidad (por pequeña que sea) de perderla, se traduce en celos, porque sentimos que nuestro mundo se cae encima y que nuestra fuente de felicidad nos dejará, aunque no vaya a ser así.

“Si basamos gran parte de nuestro estado emocional en la relación, cualquier posibilidad de perderla va a resultar una amenaza muy profunda. Y trataremos de impedirlo, en este caso, de la manera más emocional y llamativa posible. Cuantos más recursos personales tengamos, más independientes seamos y más apoyo de otras personas, menos miedo tendremos a enfrentarnos con la soledad”, añade Callao.

Reconoce la libertad del otro

Por último, los celos también son fruto de creerte con la posesión de la otra persona, un comportamiento muy preocupante que, aunque empieza con pequeñas dosis de control y celos, pueden acabar anulando a la otra persona y convirtiéndose en todo tipo de violencias. “Es importante respetar y entender la libertad e independencia de cada uno de los miembros por separado. Reconocer que éste tiene otros pensamientos y necesidades, que pueden diferir de los nuestros. Cuando uno de los integrantes de la pareja se cree propietario de los sentimientos de él o de ella, el equilibrio se rompe”, advierte Cristina. Mucho, mucho cuidado con estas situaciones.

'Gaslighting', cuando los celos quizá sí que son reales

Sí, todas las opciones anteriores para aprender a entender los celos y tratarlos demuestran que son culpa de la persona que los siente, por muchos motivos, inseguridades y toxicidades. Pero, como demostró la terrible relación de Melyssa y Tom en La Isla de las Tentaciones, hay una última cuestión. A veces, los celos son síntoma de algo más: el gaslighting.

Son los celos por motivos justificados, porque nuestra pareja nos mete los cuernos, nosotrxs lo sospechamos y, sin embargo, usa esta técnica de manipulación para tergiversar los hechos y hacerte ver que “estás locx”. Estos casos suelen darse tras un largo patrón de mentiras y, aunque normalmente los celos son fruto de nuestras inseguridades, está bien recordar que esta manipulación existe. En estos casos, si estás convencidx de que podrían estar jugando contigo, o en cualquier de los anteriores, si los celos se vuelven patológicos, violentos o preocupantes, tenemos que buscar ayuda profesional.