Guía práctica para hacer el mejor anilingus de tu vida

También es una práctica conocida como anilingus y es el contacto que hay entre la boca, el ano, todas las zonas alrededor y la inserción de la lengua en el mismo

Estamos caminando por el paseo que hay cerca de la orilla del mar. Es un paseo sin comercios, pegado a la montaña, donde solo es posible estar si te mueves con coche. Esto quiere decir que no hay mucha gente, la realidad es que solo nos cruzamos con otra pareja. Parece el espacio idóneo para encender la llama que luego compartiremos en la cama. Nos miramos con deseo desde el primer instante en el que nos encontramos. Cuando llegamos al final, una parte ya sin construcción por la que no pasa nadie, nos comemos la boca.

El beso es puro fuego, a pesar de que empieza lento se dispara de un momento a otro, quiero quitarle toda la ropa, el atardecer acompaña esta pasión que ambos veíamos a punto de estallar. Cuando menos me lo espero me da la vuelta, me pone sobre una pared y me baja los pantalones, todo mi cuerpo se estremece y empieza a besarme las nalgas, a tocarlas, a apretarlas y a jugar con ellas hasta que decide viajar con su boca y con su lengua por toda esta zona, es decir, a hacerme el conocido como beso negro.

El colibrí

Me hubiera quedado toda la tarde dejando que comiera todo mi cuerpo por esa zona pero claro, estábamos en medio de la montaña y no podíamos explorar nuestros cuerpos del todo. Me gustaría recalcar que dicha experiencia la hice con alguien de confianza y digo esto porque esta práctica debe hacerse con protección, algo que nosotros no utilizamos, al menos no en esa ocasión. El beso negro es conocido también como anilingus y, si aún no has caído en lo que es, se trata del contacto que existe entre la boca, el ano y todas las zonas de alrededor del mismo. Además, esta práctica en su mayor esplendor es conocida también como el colibrí, porque la inserción de la lengua en el ano recuerda a esta familia de aves que utiliza su lengua con el fin de recoger el néctar de las flores.

El ano tiene muchísimas terminaciones nerviosas, el beso negro ayuda a relajar el ano y a fomentar la excitación. Por ejemplo, esta práctica es muy necesaria antes de practicar sexo anal. Para ello pueden utilizarse la lengua, los labios, la boca y también los dedos y las manos. Hacer un masaje con lubricante también es una buena opción si buscamos darle placer a la otra persona, se puede hacer desde las nalgas (sobre todo desde el límite en el cual empiezan los muslos) hasta la parte interior. Lo ideal para llevar a cabo esta práctica (a pesar de que no siempre se pueda) es lavar la zona con abundante agua para remover cualquier olor o residuo. Existen opciones aún mejores como realizar una lavativa, es decir, introducir agua mediante un irrigador para expulsar cualquier residuo fecal. De esta manera sabrás casi con totalidad que eso está limpito.

Además de la limpieza se recomienda utilizar una barrera bucal como cuadrados de látex para colocar sobre el ano y puedas realizar con comodidad y prevención toda la estimulación que desees sobre el culo de tu pareja o tu no pareja. Hablar de todo esto sin tapujos es el principal paso para poder adentrarnos en esta práctica. Por eso nuestro consejo es: come culo. Come más culo. Es normal que de primeras la idea no te agrade, es normal justamente porque se trata de una zona por la que pasan las heces y parece que ninguna otra cosa pueda transitar por allí. Es verdad que es una zona para expulsar pero cuando pruebas (si te relajas y te abres de mente) podrás comenzar a sentir un placer que antes no habías probado.

Inicio sabroso

Cuando llegamos a la habitación mi cuerpo estaba completamente encendido. Como ya habíamos empezado con el calentón nos desnudamos con rapidez y nos tumbamos en la cama. Allí empezó un viaje que duraría horas. Él quería continuar lo que había empezado. Me puse boca abajo y coloqué un cojín sobre mi pelvis, de esta manera podría elevar las nalgas para su comodidad. Empezó acariciándome el culo, masajeándolo, apretándome los muslos, subiendo y bajando con sus manos, separando las nalgas y hundiendo su cara en mi cuerpo. Si hay algo que es excitante (sobre todo para una mujer) es que te practiquen sexo oral boca abajo. Desde ahí él podía hacer que su lengua subiera y bajara, desde el clítoris hasta el ano, sin parar. Aquello estaba en su punto pero ahora me tocaba a mí.

No todos los hombres cis hetero creen que esto les gusta. Digo creen y hago la concreción porque están, desde un principio, cerrados a explorar esta zona. Si eres hombre cis hetero y estás leyendo esto de manera incrédula, te invito a que explores tu culo. Es normal que al principio pueda ser raro que te lo haga otra persona, sobre todo si tú no lo has estimulado en soledad. Cuando estés solo, en tu intimidad, sin que nadie lo sepa (parece que para muchos esto es necesario porque si se sabe, puede recibir burlas sobre otros amigos que consideran que esta práctica les convierte en homosexuales), prueba a mojar tus dedos y masajear esa zona. Te recomendamos que comiences desde la parte donde terminan los testículos hasta la parte en la cual comienza el ano, toda esa zona (llamada el perineo) te hará empezar a conectar con el placer, el motivo es que desde esa zona y sobre todo desde el ano será más fácil llegar al punto P, que es como el punto G en el cuerpo de los hombres.

Al final se trata de ampliar las zonas de placer, de conocer nuestro cuerpo y de aprovechar para sentir todas las sensaciones posibles. No tengas miedo de probar pero recuerda utilizar protección, respetar a la otra persona, no forzarla a innovar y recuerda, sobre todo, comunicar lo que sientes en cada momento, tanto si te agrada como si no. De esa manera la experiencia será satisfactoria tanto si coméis culo como si no lo coméis, aquí no obligamos a nadie solo proponemos nuevas formas de vivir el sexo y el placer.