Cómo gestionar las emociones de la primera cita después de romper con tu pareja

Hay un momento en el que empiezas a conocer a diferentes personas y que, superado un tiempo de ruptura, te ves capaz de tener una primera cita con alguien. Entonces muchísimas sensaciones salen a la luz y debes aprender a manejarlas

No existe un tiempo concreto o exacto para decir "estoy preparadx para tener una primera cita después de dejarlo con mi pareja". De verdad que no hay un número de días, meses o años precisos en los que sabes que puedes empezar a vivir tu soltería como en algún momento lo hiciste. Las rupturas no son fáciles. Es importante saber qué lugar ocupas dentro de esta separación: ¿te han dejado o has sido tú quien ha tomado la decisión? La ruptura se vive de manera diferente dependiendo de este lugar. El dolor, por ejemplo, es mayor cuando sientes que te han abandonado y, por tanto, el momento de empezar a conocer a otras personas, probablemente llegue más tarde. Si has tomado la decisión, vivirás este desapego con menos obstáculos para salir adelante y, por ello, podrás plantearte tener alguna cita más pronto. Esto no es una verdad absoluta. Cada persona lo vive a su manera.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ojalá. ​Un texto de @natalyeceline

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En mi caso personal fui quien tomó la decisión. No obstante, hubo una diferencia entre la desconexión emocional y el momento de comunicárselo a mi pareja. En pocas palabras: la decisión de romper empezó a aparecer en mi mente y hasta en forma de sentimiento mucho antes de hacerla realidad. Cuando por fin fui valiente para dar el paso, la preparación emocional tenía una base que había sido reflexionada a lo largo de los meses. Me sentía bien conmigo y sabía que podría salir adelante con menos obstáculos. Esto no es mentira pero no fue hasta el momento de tener una 'primera' cita tras la ruptura que me di cuenta que, quizás, había una serie de emociones que aún me quedaban por gestionar

Los juicios todo el rato

Siempre pensé que me daría muchísima pereza todo el mundo de ligar otra vez. De hecho, lo pienso y me da pereza. Que si Tinder, que si DM por Instagram, que si alguien del pasado escribiendo por WhatsApp ahora que sabe que estás solterx, que si miradas en la discoteca... Pereza. Luego, a la hora de la práctica no fue tan costoso y tan pesado como pensé que sería. Fue divertido. Hablábamos, cada día, por el móvil, de forma natural, orgánica. Me reía mucho, me apetecía saber cómo estaba, que me contara alguna anécdota, en definitiva, me apetecía conocerlo. Me hacía bien. La primera semana que hablamos, casi al final y después de despedirnos, lo sentí por primera vez: una voz interior que me decía "eres frívola", "eres superficial". Los juicios a mí misma comenzaron. Me sentía culpable. Culpable por hablar con otra persona y que eso me hiciera 'tilín'.

Deshacerse de estos sentimientos no es fácil. Sobre todo porque no eres la única persona que aprovecha esta situación para juzgar. Tu entorno, dependiendo quién y cómo, también lo hace (o lo hará). Lo llamativo de tener una cita después de una ruptura y estar alegre por ello es que las personas que te rodean tienen muchas opiniones sobre lo que debes hacer.  Pueden ir desde el "sal y diviértete" hasta el "ni se te ocurra tener una cita hasta que estés bien emocionalmente, quizás te enamoras y sales de una relación para entrar en otra"... Aunque tú puedas haberte sentido mal, en el fondo, eres la única persona que sabe qué es lo que va a hacerle bien. Escúchate y ve a por ello. La vida es muy corta para tanto drama.

Latigazo emocional ven a mí

Lo has hecho: te has subido a la noria de las emociones. El día en que, después de hablar mucho y conectar otro tanto más, por fin quedamos fue como entrar en un jardín en medio de la montaña donde solo había aire fresco. Solamente el hecho de hablar con él me hacía balancearme de un extremo de la emoción al otro, a veces incluso en un mismo día, iba desde la ilusión y el alivio, hacia el agobio y la culpabilidad. Y lo sentí también así el día que quedamos. En primer lugar, el tiempo pasó volando. De verdad, rapidísimo. Conectábamos muy bien. Luego, me venían las olas de sensaciones: me sentía abrumada e incómoda a la vez que emocionada y tranquila. 

Después de analizarme, escucharme y compartir mis emociones con las personas de mi entorno, entendí que todo lo que me sucedía era completamente normal. Y hay algo muy importante que es necesario saber: una cita no es darse un beso, una cita no es tener sexo, una cita puede ser, por ejemplo, pasar un buen rato con alguien con quien compartes pensamientos. Una cita es, en definitiva, lo que para ti signifique eso. No hay reglas ni maneras estrictas en este ámbito. De hecho, no nos besamos, no nos acostamos y, para mí, siguió siendo a la vez una cita que un encuentro entre amigos que no sabían que lo eran.

Has cambiado y eso está bien

La vida es movimiento. Es cambio. Son emociones contrarias, choques, dramas, calma, alegría... Cuando una relación se acaba es porque, o bien alguno de los dos ha empezado a cambiar o porque hay algo evolucionando, transitando de una forma a otra. Si esto no es así, después de la ruptura comienza una reconstrucción particular: te vuelves a armar, adoptando pensamientos nuevos y nuevas maneras. Y eso es tan positivo para tu crecimiento personal que debes abrazarlo e ignorar a esas personas que pueden opinar: "no te reconozco, has cambiado". Lo expresan como algo negativo y están equivocadxs. Es una frase a la que habría que responder "gracias".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una puerta se ha cerrado y se han abierto miles de ventanas. Muchos espacios de muchos colores y con muchas formas. Y ¿sabes qué? TODAS para ti, para tu libertad, para tu confianza, para tu empoderamiento. Es el instante de ser tu propix compañerx. De quererte, de curarte y de salir ahí y ver todas las posibilidades que te está dando el planeta para ser feliz y para compartir esa felicidad —o no— con alguien que quiere escucharte, descubrirte, reírse mucho y disfrutar de este instante hermoso que solo es ahora.