Cómo estimular la próstata para provocar un orgasmo histórico

Un botón en el ano del tamaño de una nuez que puede estimularse por dentro y por fuera del y promete un placer que se expande por todo el cuerpo

Imagínate tener un botón que solo al pulsarlo te descargase una sensación de placer, adrenalina y felicidad por todo el cuerpo. Que solo por hacer varios clicks ya te hirviera la sangre con un montón de sensaciones agradables e increíbles. Un botón que te produzca un largo orgasmo, húmedo, mucho más completo que el del pene (que se siente, casi exclusivamente, en la zona genital), ya que se extiende hasta el pecho, extremidades, rostro y que es tan explosivo que, sobre todo si no estás acostumbradx, te arrancará un gemido de placer que no podrás reprimir. Así son los orgasmos prostáticos y si no tienes pene, te interesa para poder estimularlos en una posible pareja.

Sí, nuestra felicidad corporal está a unos clicks a distancia. Sin embargo, no la buscamos por mil preconcepciones, estigmas, desconocimientos de nuestro cuerpo y falta de educación sexual no sabemos ni dónde está ni cómo tocar ese botón, la próstata (aunque es bien sencillo).

Antes que nada, ¿qué es la próstata? (Sí, en ese punto estamos, hay tan poca información sobre cómo usarla a nuestro favor que no todxs saben lo que es). La próstata es un órgano pequeñín que se encuentra cerca del pene y que se encarga de producir el semen (resumen de la página del Ministerio de Sanidad donde se explica). Sin embargo, cada vez que hablamos de ella es para hablar de cánceres, enfermedades, y casi nunca de placer.

Esto es, en resumidas cuentas, porque para estimularla debe de hacerse a través del ano, y hasta hace pocos años nuestra imagen del sexo era tan limitada que pensábamos que una práctica que incluía lo anal no era heterosexual, una idea absurda: si tenemos un botón del placer, ¿por qué no vamos a usarlo? Además, ¿por qué una mujer heterosexual no puede jugar con el ano de un hombre? La práctica no hace la orientación, y los hombres heterosexuales pueden jugar con su ano sin ver su sexualidad cuestionada. De hecho, esto es imprescindible para las prácticas anales (y, sobre todo, para introducirse en ellas): relájate. Comerse la cabeza pensando que “no te gusta” o que “reduce tu hombría” es una absurdez que hará que tú mismx acabes boicoteando este placer. Las barreras mentales son el principal reto en este tipo de estimulación.

Pero, ¿cómo encontrar la próstata? ¿Y qué métodos son los mejores? El portal Foria ha hablado con dos sexólogas que dan unos tips. “Utiliza mucho lubricante y como herramienta, dedos, buttplug o un masajeador prostático […]. No busques el orgasmo cuando empieces, sino las sensaciones. Descansa mucho porque el masaje prostático se confunde con la sensación de estarse meando y puede confundir a los primerizos [...]. Puedes empezar tocando la zona exterior (el perineo) para estimular la próstata, y luego entrar con el dedo en dirección hacia el abdomen, la próstata está en esa zona. El masaje prostático, además, debe ser firme y consistente, no unas caricias suaves sin poner presión. Los juguetes de estimulación prostática tienen la forma ideal para encontrarla, así que si tenéis problemas con el dedo podéis comprar uno”, explica la sexóloga Luna Matatas.

“Siempre es bueno empezar por la zona externa del perineo. Luego, si quieres entrar dentro, recuerda que no es una carrera por correrse, sino de encontrar los pequeños botones que te hagan sentir bien. Pon mucho lubricante en el ano y en tu dedo y, con una respiración muy lenta y abriendo el culo (haciendo una fuerza muscular similar a si fueras a cagar) sube con tu dedo hacia el abdomen y busca un botón con el tamaño de una nuez de textura similar a la punta de la nariz. Cuando lo encuentras, prueba con diferentes formas de tocarte: círculos, golpes, masajes distinta fuerza y duración. Es recomendable masturbarse mientras te tocas el ano para que el orgasmo sea más completo. Es un orgasmo lento, pero notarás cómo te va subiendo el calor corporal a medida que el placer va aumentando progresivamente”, añade Ashley Manta.

En resumen, es una forma de orgasmo mucho más completa: el placer sacude todo tu cuerpo, pero también se tiene que trabajar. Masturbar un pene suele ser fácil y rápido, por lo que un orgasmo prostático, que se tiene que trabajar más y al que no estamos acostumbrados, puede parecer un poco tedioso al principio. Sin embargo, con la práctica, cuando le pillemos el truco a este “botón”, descubriremos que nos hemos estado privando demasiado tiempo de este tipo de un placer.

CN