Cómo equilibrar vuestras libidos para que no acaben con vuestra relación

Lo primero: no presiones a tu pareja hasta que ceda. El consentimiento es esencial 

En una relación, la libido de cada uno de los miembros de la pareja puede ser muy dispar. Tanto que provoque no solo rupturas sino infiernos genitales. “Mi novia me destruyó follando y tuve que escapar para salvar mi vida”, me dice un compañero de trabajo. A mí me pasó al revés. Mi pareja ponía los ojos en blanco cada vez que empezaba con los preliminares. “¡Pero si te acabas de correr!”, me decía. “Segundo asalto, ¿no?”, insistía hasta que nos íbamos a dormir enfadados.

Que haya desacuerdos en los deseos sexuales “no significa que lo único que podáis hacer es sentaros a esperar a que cambie. Ambos sois igualmente responsables de cómo se maneja ese problema”, explica la sexóloga Michele Weiner-Davis en Psychology Today. Es un problema muy común y con muchas formas de abordarlo. Estas son algunas.

1. Consentimiento

Lo más importante: insistir hasta la saciedad puede hacer que tu pareja ceda a desgana. Muchas personas se han sentido agredidas sexualmente por sus parejas porque los contactos sexuales eran siempre con un consentimiento conseguido a base de insistir y doblegar sus noes. Respeta su derecho a decir que no.

2. Empatiza con su punto de vista

Si eres el/la que tiene más apetito sexual, “dile que estuviste leyendo y ahora entiendes mejor sus sentimientos y que lamentas todas las peleas por insistirle”, recomienda Weiner-Davis. “Piénsalo: Tu pareja te hace sentir como un maníaco sexual y tú como un célibe. Ambos estáis convencidos de que tenéis la razón. ¿Y a dónde os ha llevado esto?”. A ningún lado. Así, al menos, demuestras que entiendes su punto de vista, y eso facilitará que la otra persona también quiera empezar a entender el tuyo. Además, al no ponerle presión sexual, solo comprensión, estará más inclinadx a iniciar encuentros sexuales.

Por otra parte, si siempre te están insistiendo y ves que tu pareja cambia dinámicas para adaptarse a tus ganas de sexo, muéstrate dispuestx a elevar un poco las tuyas (sin forzarte, por supuesto). Al fin y al cabo, está cambiando porque le importas y que te quiere, aunque tengáis ritmos diferentes. Para que una relación funcione, ambos debéis de poner de vuestra parte, pero siempre con los límites muy claros.

3. Aléjate un poco

¿Has perseguido a tu pareja hasta discutir? Vais mal. Cuanta más presión para acostaros, más se ofusca la persona perseguida y más se aleja. Debéis apostar por un nuevo enfoque. “Si eres el/la que tiene más libido, aléjate por un periodo de tiempo. No inicies el sexo tú. A veces la persona con menos libido necesita más tiempo para permitir que sus baterías se recarguen. Cuando dejan de sentirse presionados, la otra persona se sentirá más dispuesta. Hasta lo buscará”.

4. Sublima tu energía sexual

Pero echarse para atrás no es fácil, especialmente si estás caliente. Aunque, en muchos casos, las personas que tienen tanta libido es probable que sea porque han centrado su relación en lo sexual. Una forma para reorientar tu deseo es buscar otros intereses que ocupen vuestro tiempo. Por ejemplo, si no vivís juntxs, podéis reducir las veces que quedáis en casa el/la unx del/a otrx. Hacer otras actividades que os llenen más que el sexo y, hasta cierto grado, desexualizar un poco a la otra persona (pero sin pasarse, solo hasta el punto de equilibrar las ganas de ambos).

Si eso no sirve, piensa en sublimar tu energía sexual, como explica el psicoterapeuta Seth Meyers en otro artículo. Él cree que la pasión sexual es una fuerza motora que te impulsa a actuar con deseo. Tú escoges qué haces con eso. Puedes tener sexo, sí, pero quizá, cuando estés cachondo, lee. O escribe. O pinta. O haz deporte. Te darás cuenta de que esa excitación es, en realidad, una necesidad de hacer cosas con pasión, y que tú estabas centrándola en lo sexual. Es lo que se conoce como sublimar la energía sexual: dirigirla a actividades que te exciten, te llenen de calor y te apasionen.

5. Contacto sin sexo

Según la sexóloga, muchos de sus pacientes se quejan de que en relaciones a largo plazo solo se tocan mucho si va a haber sexo. Y no debería ser así. Una relación necesita también contacto afectuoso, de hecho, es lo principal. Porque la persona con menos apetito, si relaciona que todos tus contactos van a acabar en sexo, te va a rehuir afectivamente, y entonces sí que no habrá sexo. Demostrándole que tocas su cuerpo porque lx quieres y no por deseo, ayudará a mejorar su receptividad.

6. Mastúrbate mucho

Otra forma de redirigir tu deseo sexual es la masturbación. Aprende a hacerlo bien, de forma placentera, hay muchas técnicas. Así, irás aliviando tu deseo sexual y no solo recaerá tu pareja. Y hacerte bien las pajas será una forma de darle placer a tus genitales de una forma muy diferente al sexo. Si conviertes la masturbación en sexo contigo mismx y no en un proceso mecánico para correrte, disfrutarás más de tu cuerpo, del de tu pareja, y del sexo, en solx o en compañía.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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7. Replantéate la monogamia

Ya hemos hablado mucho sobre esto: la monogamia puede llevarte a la más profunda frustración sexual. Quizá os queréis muchísimo, pero vuestras libidos son incompatibles. Podéis intentar cualquiera de los pasos anteriores, pero a veces no funcionan. Antes de llegar a la inevitable conclusión: “te dejo”, pensad en abrir la relación. Celos, envidias, miedos… Sí, seguramente que todo esto te ha venido a la cabeza. Pero se puede gestionar, y bien. En un artículo anterior ya te explicábamos cómo hacerlo. Simplemente: comunicaos bien. Habladlo e id poco a poco, porque es posible y quizá os evitará la caída al vacío del desamor.