La Difícil Tarea De Aprender A Querer En Otra Lengua

Si tú tienes una pareja que habla francés y le quieres decir lo mucho que la quieres, probablemente le sueltes un 'je t'aime beaucoup' y te quedes tan normal sin saber que eso en su idioma significa simplemente 'me gustas' y que si tú lo que quieres es declararle tu amor, le deberías decir un 'je t'aime' a secas. Pero claro, esto lo descubres después de unos cuantos meses, varias caras largas y "no entiendo por qué no me entiende".

Así es el pan de cada día de una pareja multicultural. Da igual que te hayas ido de Erasmus y te hayas enamorado de un francés, que te líes con tu instructor brasileño de capoeira o que tu compañera de trabajo alemana te acompañe también a la cama. Es muy bonito y maravilloso, descubres otra cultura y otras costumbres hasta que todo se convierte en un infierno porque cada uno tenéis otra cultura y otras costumbres.

Porque lo que a ti te parezca una cuestión de educación o de sentido común como venir a buscarte al aeropuerto o no ponerte los cuernos, a tu pareja le puede parecer innecesario (total, tienes un bus que te deja delante de su casa) o simplemente un despropósito (con la de peces que hay en el mar). Y ya es difícil sacar adelante una relación entre dos personas que han sido criadas en el mismo idioma, ámbito sociocultural, religión o ausencia de ella, etc. si encima añades todas estas diferencias a la batidora, ahí puede (y suele) salir un berenjenal de mucho cuidado.

En las relaciones mixtas, la lengua es una de las barreras más importantes tanto cuando uno tiene que adoptar la del otro como cuando los dos se tienen que expresar en un idioma diferente al materno, como por ejemplo en inglés. Claro que te acostumbras, pero las palabras son mucho más que palabras, detrás de cada una de ellas hay vivencias, emociones, recuerdos que se pierden en la lengua adquirida. Ya solamente imaginarse en una escena apasionada donde te digan: "Come here I'm gonna lick you everywhere", probablemente suene menos excitante que escucharlo en tu propio idioma.

Después están la cultura, la educación y los valores profundos. En muchos países la gente joven que conoces parece como si tuviera la mentalidad de tus padres y sus padres la de tus abuelos. Encontrar marido, casarse, tener hijos y todo antes de los 25, que lo demás no importa. Y tú te preguntas "¿estamos locos, con lo joven que soy?". O notas que tu pareja tiene más marcados los roles de género, el quién hace qué y todas esas cosas que tú ya ves más difuminadas.

Parece que las parejas mixtas tienen mucho en su contra, pero aún así se siguen formando, las personas se siguen enamorando de quien se les diferencia más de lo que se les parece y soporta choques y hasta explosiones culturales que poco a poco van amainando y se resuelven con un je t'aime a secas o con un I love you o te iubesc.