El juego de ser otra persona en la cama: ¿por qué es bueno probarlo al menos una vez?

No te quedes sin disfrutarlos por prejuicios. No te sientas obligado a practicarlos si descubres que no son para ti

La sexualidad es tan rica como rica es la imaginación humana. Al fin y al cabo, puedes adoptar tantos roles sexuales como se te ocurran y buscar parejas sexuales que deseen adoptar roles que tú deseas que adopten. Es un juego. Uno que, sin embargo, suele encontrarse una resistencia emocional muy fuerte. En ese sentido, explican desde Poosh, "recuerda que el tipo de fantasías que tienes no dice nada sobre tu carácter". Pero nada en absoluto. A partir de ahí tienes una libertad absoluta para descubrir si el rollo de los roles sexuales es para ti.

¿Cómo? Lo primero que recomiendan desde este mismo medio es analizar tus fantasías. "Si alguna vez has querido jugar con las dinámicas de poder o jugar con tu pareja desde una perspectiva diferente, el juego de roles podría aportar un elemento divertido y dimensional a tu vida sexual". Eso no quiere decir que tener fantasías acerca de la dominación y la sumisión implique automáticamente disfrute por llevarlas a la práctica, pero es un punto de partida útil. Si pensar en ello no te pone ni un poquito probablemente no tenga sentido probarlo.

Prueba poco a poco

¿No estás convencidx? ¿En tu cabeza es un "sí, pero no" o un "no, pero sí"? Entonces desde Poosh te aconsejan exponerte un poquito a este tipo de prácticas sexuales pero desde la distancia. Puedes comprarte un libro erótico sobre dinámicas sexuales de poder. Puedes ponerte pornografía producida éticamente que explore estas experiencias. O puedes leer vivencias de personas que las han probado en foros. La cosa es que compruebes de cerca si te estimulan, pero sin lanzarte todavía a la piscina. Percibe tus sensaciones. Escucha tu cuerpo. 

Escoged una palabra de seguridad para parar

El siguiente paso, en caso de que efectivamente hayas descubierto interés, es exponerte directamente. Eso sí, aquí lo ideal es hacerlo con la pareja o, si no tienes, con alguien con quien suelas acostarte y tengas confianza. Una parte importantísima del juego de roles sexuales es la comunicación y evidentemente esta mejora con la práctica. "Elige un tema, háblalo con tu pareja y describe los límites y las expectativas que tienes con la experiencia. Estableced una palabra de seguridad para que ambos sepáis cuándo deteneros si surge incomodidad".

Por último, debes tener en cuenta que esa incomodidad no significa necesariamente que estas prácticas no sean para ti. Quizá no habéis marcado los límites adecuados, quizá la otra persona no los ha respetado como esperabas o quizá simplemente hay barreras de prejuicios en tu interior que te impiden relajarte. De ahí que sea importante "dedicar un tiempo para el cuidado posterior y para hablar de ello". Ordena tu mente. Analiza tus emociones. Analiza tus deseos. Y si resulta que aún así sientes que no, que no es para ti, pues perfecto. Tú mandas.