Descubre cómo afectan las fases lunares a tu vida amorosa

Este satélite nos puede dar pistas sobre cada uno de los ciclos que experimentamos sobre todo cuando se trata de la libido y las emociones

La gravedad del Sol y, sobre todo, la de la Luna, atraen el agua de los océanos y su influencia provoca las mareas. El cuerpo humano no es una excepción ya que tiene un 60% de agua, el cerebro tiene un 70% y la sangre un 80%. Las células de nuestro cuerpo están llenas de agua. Desde luego, algo de influencia tiene nuestro satélite en nosotrxs. El ciclo lunar comienza con la Luna Nueva. Este ‘empezar de cero’ también es así para las personas. Se ve como un buen momento para intenciones y planes. En este instante es bueno preguntarse en qué punto se encuentran tus relaciones sentimentales. 

A través de un ejemplo es más sencillo entenderlo: si estás en el universo de la soltería podría ser bueno pensar en tener una primera cita. Si estás, al contrario, dentro de una relación estable, con la Luna Nueva, podría ser buen momento para ver hacia dónde va la relación, hacer alguna escapada o generar algún momento de unión. 

Todos los movimientos que se hagan intencionalmente durante la Luna Nueva empezarán a tener resultados (tanto buenos como no tan buenos, los que sean) cuando empieces a ver esa franja creciente. Aún así no es una cosa mágica. Lo que significa es que es el momento ideal para poner en marcha esas cosas que empezaste a realizar con la Luna Nueva. No solo se empezarán a ver atisbos de resultados en esta fase sino que, también, puedes fijarte si no has tomado una buena dirección, ya que con esta Luna Nueva es el momento de cambiar, de modificar tus planes y pensar hacia dónde quieres ir.

Cuando la Luna Llena se va acercando empiezan los cambios. Quizás lo has sentido alguna vez, te encuentras con más impulsividad, más agitadx y con algo más de pasión o ganas. Es como una especie de sensaciones que vienen antes de la tormenta. Justo antes de que sea Luna Llena por completo es un buen momento para cosas más informales o más relajadas. Y ¿cuál es el motivo? La llegada de la Luna Llena es la que hace que todo se encienda. Puede haber avances, despertares, primeros encuentros o cierres definitivos. Es por ello, también, que se recomienda hacer ciertas cosas cuando hay Luna Llena, como cargar las piedras que tengas en el hogar o pensar en qué necesitas cerrar en tu vida.

No es aquí donde termina todo. Después de la Luna Llena, viene la menguante: un momento donde hay que seguir adelante e ir a por lo que hemos decidido, con firmeza y claridad. Justamente es momento para detenerse y analizar los sentimientos. No es momento para comenzar nada. Esta Luna Menguante también puede traer recuerdos, si eras de esas personas a las que les gustaba ir a pasear por la playa junto a la pareja y has dejado de hacerlo, quizás sea bueno probar otra vez. Poco a poco la Luna irá reduciéndose, así que también tocará descansar, ser más vulnerable e intentar no controlar absolutamente todo lo que te rodea.