Me da miedo que mi novio esté usando el covid para aislarme de mis amigos

María cada vez sale menos de casa. Solamente interactúa con su familia, compañero de piso y pareja. "Si quedas con tu grupito, haz cuarentena de 15 días y entonces nos vemos", le dijo

“Era marzo y mi novio, que vive a seis calles de mi casa, me dijo que me encerrase con él. Le dije que no, que tengo un piso por algo. Le propuse escaparme algún día, pero no quería saltarse la ley. Comprensible. Cuando empezó la desescalada, me ponía reticencias a lo de vernos. Le pregunté que qué pasaba y me dijo que o me encerraba con él, o seguía con mi compañero de piso, que es médico, pero que no quería exponerse al covid”, recuerda María, de Barcelona.

Al final, cedió y se fue a vivir un tiempo con su pareja. Pero, como estaba pagando su piso, decidió volver a su casa. Le dijo a su novio que no pensaba mudarse con él de esa forma, y que tampoco iba a abandonar un piso en el que llevaba poco más de seis meses y que estaba recién amueblado. Él pareció entenderlo y empezaron a hacer vida normal. Hasta que llegó el verano, la supuesta nueva normalidad y los planes divertidos. “Todos mis amigos quedaban, pero mi novio me intentaba convencer de que no fuera, aunque fueran menos de seis en un sitio abierto y con mascarilla. Usaba los ‘ya lo sabes, mis padres son de riesgo’, ‘es que me da miedo contagiarme’, ‘cada vez que quedas con tus amigos estoy quince días sin ver a mis padres’ y frases así para hacer que me sintiera culpable y no fuera”, recuerda. Lleva, en total, desde junio sin quedar con sus amigos. Solo ve algunos, individualmente y de vez en cuando.

Pero ella no se había dado cuenta de que su pareja estaba aislándola. Le había comentado tantas veces lo del peligro que suponía quedar con ellos que ella hasta había asumido que tenía razón y que era peligroso ver a alguien que no fuera su pareja o su compañero de piso. Cuanta menos gente viera, mejor. Ya retomaría las amistades tras el covid. Pero empezó a darse cuenta de que algo iba mal cuando una amiga le dijo, después de descolgarse de un plan de ir al teatro: “¿te has dado cuenta de la de veces que has cancelado algo y siempre con tu novio como excusa?”.

Tenía razón, su novio la había convencido de no ir al teatro (“¿con tanta gente? ¿cómo irás?”), y lo peor es que no era la primera vez. Siempre hacía lo mismo: dejaba que se comprase las entradas o que hiciera planes y luego, unos días antes, le decía “ya nos veremos en 15 días… 10 si no tienes síntomas. Es que ya sabes, cualquier sitio que no sea casa es una mina de contagios”. Formas pasivoagresivas de convencerla. Ahora, se siente atrapada y controlada. “No sé si de verdad, él que es tan neurótico, lo hace por el covid o está intentando aislarme de mis amigos”, confiesa.

No es la única que se siente así. De hecho, parece que es un nuevo patrón de control en pareja aparecido por el contexto médico actual. Lo contaba una víctima en The Guardian, cuya pareja se negaba a ir a verla por el covid. Como le respondía Mariella Frostrup, psicóloga del diario, “hay una parte de responsabilidad: nadie quiere ser la persona egoísta que 'mató a la abuela', como dice sutilmente el gobierno”, asegura, explicando que seguramente sí que hay una parte de preocupación por el covid en estos casos. Sin embargo, como alerta, la paranoia de una persona no puede ser usada para controlar a las personas, aislarlas o someterlas a violencias, emocionales o físicas. Toca hablar claramente con tu pareja: decirle que te está aislando. O, si crees que no hay forma de dialogar con esa persona, salir de ahí, antes de que se convierta en una relación dependiente, absorbiente e, incluso, agresiva.