Cuidado: es tu pareja, no tu hijo

Es necesario reconocer algunos rasgos para ver si tienes una relación estable y madura o si en realidad te estás haciendo cargo de tu pareja como si fueras una madre o un padre

Ponte en situación: conoces a alguien, te enamoras y empezáis a tener una bonita relación. Cuando pasa el tiempo, las etapas irán cambiando, es decir, la relación irá madurando a medida que ambxs evolucionáis. Pero, ¿qué pasa si una de las personas no evoluciona? Quizás te ha pasado: tú empiezas a crecer y tu pareja se queda estancadx. De repente ves que hay un desequilibrio emocional y te encuentras haciéndote cargo de la otra persona como si fueras una madre o un padre. Esto puede ocurrir y que seas plenamente consciente de ello pero, ¿y si no te das cuenta?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Deberíamos.

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Para que una relación sea sana y plena ambas partes deben ser capaces de comunicarse de manera efectiva, encontrarse emocionalmente a gusto y poder evolucionar. Si esto no ocurre, es cuestión de inmadurez, algo muy común en determinadas etapas de una relación que hace que la balanza se incline hacia un lado. En consecuencia, hay una sola persona llevando el peso de dos. Si no sabes si tu relación está desequilibrada, hay algunos rasgos o comportamientos que pueden aclararte si tu pareja es infantil.

1. Recoges su desorden

Esto puede pasar de cualquier manera. Toda cosa que coge, la deja en cualquier sitio: se quita la ropa y la olvida sobre la cama, come y deja los platos en la mesa. No tiene interés —o parece que no lo tenga— en estar atentx a estos detalles básicos de la convivencia. No solo puede suceder en el terreno físico, también en el emocional: si tiene un problema en el trabajo, tú haces lo necesario para rescatarlx de ese caos. Además racionalizas sus malas decisiones o lo excusas cuando algo no va bien. Puede pasar, también, que fuerces a la otra persona a que tenga tu perspectiva. Cuando las personas no maduran, traspasan ese trabajo a la pareja. Si te haces cargo, no estarás ayudando a que madure.

2. Pánico al compromiso

Si aún no vivís juntxs pero ya estáis en la etapa de hacerlo, tú tienes interés en poner el tema sobre la mesa. Si tienes dudas de cómo hacerlo es porque, por intuición, ya sabes que podría no querer hablar del tema. Si te encuentras diciéndolo de forma casual (como quien no quiere la cosa) o entre bromas, desde luego es porque la otra persona no está muy de acuerdo con dar este paso. Se resumen de una manera: tiene miedo. Crecer implica avanzar en ciertos aspectos del compromiso. Además, hablar del tema no implica que tenga que suceder. Es necesario tener ciertas conversaciones sobre lo que quieres, al menos para saber si estáis en el mismo punto. Si te das cuenta de que no, tendrás que decidir lo que mejor sea para ti.

3. Le echas la bronca

Puedes ver que lo haces pero, sin embargo, no puedes detenerte. Sientes que si no le recuerdas lo que tiene que hacer (o lo que dijo que haría) nunca va a hacerlo. No cumple con los planes o con los compromisos y esto te desespera o te decepciona. Esto no está bien. No eres ni su madre ni su padre. Si te fijas en profundidad, el hecho de echar la bronca sucede porque la otra persona no se hace responsable ni de si misma ni de sus acciones. Es una clara característica de que una persona no está madurando y que los roles dentro de la pareja están equivocados.

4. Entorno infantil

La influencia es uno de los factores que más afectan a las personas inmaduras. En muchas ocasiones hay quienes no son capaces de madurar porque se rodean de amistades que no lo hacen o que no tienen preocupaciones en su vida más allá de las básicas. La persona que vive esto se enfrenta a un desequilibrio constante, está en continuas tesituras: por un lado están las amistades que no buscan crecer y, por otro, una pareja que reclama compromiso. Si toma la decisión de involucrarse en una u otra, hay una parte que saldrá mal parada. Esto le lleva a la imposibilidad de decidir, es más sencillo mantener vivas ambas partes aunque sea a medias tintas. No se puede vivir así constantemente. Llegará un punto en el que lxs demás decidan avanzar y cuando eso ocurra, la persona inmadura se encontrará sola sin las herramientas necesarias para crecer.

5. Sentimientos, ¿qué es eso?

La inmadurez emocional puede tener relación con una personalidad que no se ha desarrollado completamente. Esto puede haber ocurrido por una sobreprotección durante la infancia o la adolescencia o con el miedo a crecer que muchas personas sienten. La persona que no sabe hablar de sus sentimientos no es porque no quiera (no siempre) es porque no puede, no tiene las herramientas para hacerlo. A veces, dependiendo del grado, las parejas pueden ayudar pero hay un camino en solitario que tiene que hacer las persona que tiene estas dificultades. Deben aprender a encontrar la manera de madurar porque sino lo hacen, no solo tendrán problemas en sus relaciones sentimentales sino en muchas más, incluidas las familiares o las del trabajo o estudios.

CN