Consejos para que la convivencia no destroce vuestra relación este verano

¿Lo primero? Entender qué es vivir en pareja, dónde están los límites y apreciar las relaciones que suman y que no restan

En verano tienes muchas más horas libres. Que si vacaciones, que si jornada intensiva… En definitiva, estás mucho más tiempo en casa. Pero ¡ojo! Aunque suena idílico, también tiene su lado malo. Y es que, si vives en pareja, es posible que acabes conviviendo mucho más tiempo de lo habitual y que, por eso mismo, los roces y las discusiones se multipliquen. Y sí, en verano se tiene que convivir con tu pareja durante más horas que el resto del año, especialmente si no vais de vacaciones, por eso, el psicólogo Andrés Carrillo da al portal Psicología y Mente una sencilla guía con unos breves consejos para facilitar la convivencia en pareja durante estos días tan largos.

1. Entiende qué quiere decir vivir en pareja

Obviamente esta es una pregunta que deberás hacerte antes de mudarte con tu pareja, pero que nunca está de más volvértela a preguntar: ¿sabes compartir tu intimidad? Es decir, tienes que seguir con tu vida a pesar de haber abierto nuestra zona de confort a otro. “Es importante saber estar presente mientras respetamos el espacio del otro, que la compañía de la persona a la que amamos no tenga un efecto negativo en nuestras actividades”, añade Carrillo.

En definitiva, que la vida en común y tu pareja no fagociten tu vida personal. Que todo no gire en torno a tu amadx o a ti. “Lo ideal es que podamos ayudar a nuestra pareja en la consecución de sus planes, motivándola y comprendiendo que hay otros aspectos importantes en la vida de una persona más allá del vínculo afectivo que os une. Lo mismo aplica para nosotros, no debemos descuidar nuestras aspiraciones personales”, asegura Carrillo.

2. Comunicación asertiva

Tienes que tener muy claro que compartís espacio y tenéis una vida en común, pero que no por ello dejas de ser un individuo que necesita su espacio. Por eso es necesaria la comunicación asertiva, saber decir que no quieres hacer algo, que necesitas un poco de espacio o que quieres dedicarte un rato a ti, a tus metas y a tus actividades, sin hacer daño a nadie. Es cuestión de comunicar la sinceridad con tacto.

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3. Gústate

La metáfora de “cultivar tu propio jardín”. Tienes que desarrollarte personalmente. Cuanto mejor estés contigo mismo, mejor estarás con los demás. Es decir, no intentes agradarle a tu pareja: intenta gustarte a ti mismo mejorando y evolucionando. Y lo demás vendrá solo, porque no hay nada más atractivo en una relación sana que la seguridad en unx mismx.

4. La balanza

Una relación de pareja en convivencia es una relación de balanza. Es decir, igualitaria. Uno no recibe más ni tiene más responsabilidades que el otrx. Vigila sobre todo con las tareas domésticas, un trabajo que, en relaciones heterosexuales, suele tocar a las mujeres por el machismo sistémico y esto puede resentir mucho la relación. Que las demandas, exigencias y obligaciones de ambxs sean equitativas.

5. No señales los errores

“En lugar de achacar los defectos de la otra persona, hay que complementar estas limitaciones prestando apoyo cuando sea necesario”, recomienda el psicólogo. Es decir, algo básico: empatía. Ponte en su lugar y no le eches en cara sus imperfecciones, proponle métodos para evolucionar (y que se los aplique si son unas reclamaciones justas).

6. Vigila con el amor tóxico

Los “para siempre”, la posesión y el amor romántico pueden acabar siendo tóxicos. Nadie es de nadie y pocas cosas suelen ser para siempre. La clave de una relación está en que el día a día funcione y no en tener grandes planes de futuro que no acaban de cuajar en un presente que guste.

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Y, si todo se tuerce, toca entender que nadie es de nadie y que si unx de lxs dos no es feliz al lado del otrx, tiene derecho a irse. Nadie te puede obligar a estar en un sitio en el que no quieres estar.