La competencia romántica o por qué no logras apoyar a tu pareja

Dar apoyo emocional, tanto en buenos como en malos momentos, requiere una relación sana

Cuando nos sentimos mal, con la energía baja y sin muchas ganas de nada, nos gusta recibir apoyo de otras personas. A veces, cuando no llega, lo buscamos dentro de nuestra pareja, en la intimidad. Lo mismo sucede con las alegrías o los logros, cuando los conseguimos queremos compartirlos con esas personas más especiales. A nuestra pareja también le ocurrirá esto. Algunas personas tienen, de forma natural, buenas maneras de cómo pedir y cómo dar ese apoyo emocional. De forma intuitiva y conociendo a la persona, esto se puede hacer de manera correcta. Pero a veces, no es tan fácil. Es más, el tipo de apego (el modelo mental que tenemos de cómo se supone que debe ser una relación para nosotrxs mismxs), define muchas veces qué capacidad tenemos de lo que se denomina competencia romántica.

“La gran pregunta tanto para los científicos de relaciones como para los consejeros de parejas es si se pueden aprender habilidades de relación efectivas para que las personas con tipo de apego inseguro puedan superar los obstáculos sobre cómo pedir y cómo proporcionar el apoyo emocional adecuado”, explican a través de Psychology Today. Ahora bien, es importante, para ello, conocer cuáles son los componentes que tiene la competencia romántica. El conocimiento de los mismos puede hacer que podamos cambiarlos o mejorarlos.

Visión

Se trata de la capacidad de “reflexionar sobre experiencias románticas” y poder prevenir cómo vamos a comportarnos dentro de la relación. Es decir, conseguir hacer un recorrido por otras parejas o relaciones amorosas y detectar dónde nos hemos equivocado para anticiparnos a cualquier impacto o conflicto.

Mutualidad

Este apartado habla del equilibrio. Las relaciones van, también, de intentar satisfacer las necesidades de la otra persona sin descuidar nuestro propio ser. Este punto es importante porque requiere el entendimiento de que cada persona es distinta y, por tanto, tiene necesidades diferentes a las nuestras o a las de otras parejas anteriores.

Regulación emocional

Esto trata sobre tener consciencia de qué emociones estamos sintiendo y de qué manera las controlamos para canalizarlas. Cuando conseguimos detectarlas y enfocarlas podemos hacer que sean beneficiosas para cada parte de la relación.

En definitiva tener competencia romántica significa que debemos tener consciencia no solo de las emociones, tanto nuestras como las de la otra persona sino también consciencia de las necesidades emocionales. Cuando se vaya detectando esto conseguiremos hacer que la relación funcione de manera más sana. Obviamente, a veces, solo hace falta implantar un poco más de comunicación, expresar qué necesitamos y abrir el espacio para que la otra persona también exprese cómo se siente y qué necesita para estar bien.