El problema de obsesionarte con que otras parejas son mejor que la tuya

 Y a ti. Y a tu relación. Vamos, que no sacas nada bueno obsesionándote con parejas supuestamente mejores

No nos engañemos: el cerebro humano está diseñado para analizarlo absolutamente todo y es inevitable que compares tu relación con la de otras personas cuando las tienes cerca. Especialmente si tienes un grupo de amigxs con múltiples parejas con las que os relacionáis constantemente. En algún momento caerás. No obstante, una cosa es dedicarle unos segundos a reflexionar sobre lo buena pareja que son esos dos y otra muy diferente entregarte a una comparación profunda y compulsiva. Eso, según cuenta en una publicación para Psychology Today el psicólogo Arash Emamzadeh, afecta a tu satisfacción y a tu felicidad. Y también a la de tu pareja.

El problema de las comparaciones

Pero Emamzadeh no habla por hablar. Lo hace sustentándose en una investigación reciente publicada en la revista especializada Personality and Social Psychology Bulletin en la que se midió el impacto de estas comparaciones incluso seis meses después de realizarse. La conclusión, en palabras de este experto, es que "después de una comparación ascendente, las personas se sienten peor consigo mismas, con sus parejas y con su relación sentimental". Por comparación ascendente se entiende una comparación en la que la pareja de referencia parece ser mejor de alguna manera: más sólida, más profunda, más resiliente, más divertida, más estimulante...

Cuando ese tipo de comparaciones se hacen constantemente los efectos sobrepasan las horas y pueden alargarse durante días, semanas e incluso meses. Y eso no es lo peor. "Las comparaciones ascendentes afectan no solo al comparador sino también a su pareja, lo que resulta en un menor optimismo dentro de la relación, una menor satisfacción y más conflicto", añade Emamzadeh. Y es obvio. Las relaciones son entramados muy complejos en el que las percepciones, los sentimientos y los comportamientos de ambas personas interactúan. Si tu visión de la relación cambia parcialmente también lo hará tu actitud y ello acabará influyendo en la de tu pareja.

La culpa no la tiene tu pareja

Esto ocurre con particular intensidad si culpas a tu pareja del resultado negativo de la comparación. Un ejemplo: vais de vacaciones a una casa rural todo el grupo de amigxs y allí ves como otra pareja tiene un comportamiento muy festivo, lo comparas con el comportamiento más relajado de tu relación, te decepcionas y señalas a tu pareja como responsable de esa actitud con pensamientos como "es que no tiene espíritu aventurero" o "nunca le ha gustado mucho bailar". Cosas que antes te parecían bien, cosas que solían ser un punto a favor en la relación, se convierten ahora en un motivo de queja. Y todo por utilizar una vara de medir totalmente externa.

Y no debes minimizar el impacto. Según lo extraído de esta investigación, estas comparaciones pueden ser tan amenazadoras para la supervivencia de la relación como los conflictos, las parejas alternativas atractivas o el abandono. Eso sí, hay un ingrediente que puede protegeros de sus efectos: "Investigaciones previas indican que las parejas altamente comprometidas expuestas a una relación superior a menudo ven la comparación ascendente no como una causa de insatisfacción sino como un modelo con el que inspirarse". Un motivo para mejorar. El impulso externo necesario para haceros más fuertes. Al final, es simplemente una cuestión de implicación.