Tus relaciones íntimas mejorarán si decides dejar de hacerlo

Permanecer sin sexo una temporada puede desencadenar el deseo sexual en tu pareja

Hay unos cuantos clichés sexuales que arrastras contigo desde que eras pequeñx. No es cosa tuya: heredaste cada uno de ellos en algún momento de tu vida. La sociedad entera los repite. Y uno de los más habituales, el que provoca tantos problemas en las parejas, es que en las relaciones tiene que haber muchísimo sexo todos los días. Sin parar. Pasión desbocada. Animalidad pura. Una idealización que ninguna pareja puede cumplir. La presión es tremenda. Y absurda. De hecho, y según proponen desde el medio Pooshun periodo de abstinencia sexual en las relaciones puede ser incluso muy beneficioso para los dos.

La presión no funciona

Porque esa presión es contraproducente. "La perspectiva de sexo regular con una pareja a largo plazo en realidad puede tener el efecto opuesto sobre el deseo. El sexo se convierte en norma. Se vuelve formulado, predecible y poco apasionado. Y al igual que la abstinencia de comida basura, que te deja sin energía ni inspiración, un poco de ayuno sexual puede haceros muy bien". Estáis tan pendientes de la cantidad, y de la frecuencia, que la calidad sexual queda abandonada en el fondo del cajón. Sí, estáis alcanzado el ideal que promueve la cultura popular, pero os estáis cargando vuestra vida sexual. Tenéis que parar.

¿Pero cómo realizar adecuadamente una privación sexual voluntaria? Muy sencillo: pasándose unas cuantas semanas, un mes a ser posible, sin realizar actividades puramente sexuales. Estamos hablando de quitar de la ecuación la masturbación a la otra persona, el sexo oral y, por supuesto, el sexo con penetración. El pene y la vagina se convierten en placeres prohibidos. Como cuando estás a dieta y miras con ojitos golosos el chocolate con avellanas que tienes en la despensa. Una abstinencia radical que comenzará a despertar poco a poco vuestra libido. Queréis lo que no podéis tocar. Fantaséais con ello día a día.

Más mimos que sexo

Pero cuidado. Como explican desde este medio, "esto no significa abstenerse del afecto: el tacto y las palabras de afirmación son partes cruciales de una relación amorosa que transmiten ternura, amor y atracción". Esta privación sexual no debe empujaros hacia el distanciamiento físico y emocional. Todo lo contrario: acercaos, tocaos, quereos y, sin embargo, resistid la tentación de ir más allá. Es en esa frontera de control entre los mimos y el sexo donde se encuentra la clave de este ejercicio. Un ejercicio experimental. No os obsesionéis con los resultados. Simplemente hacerlo desde la curiosidad para ver qué ocurre.

En la mayoría de los casos, disparará el deseo sexual. Además, dicen desde Poosh, "es en esos momentos de privación cuando descubrimos cómo ser más intencionales en los momentos sexuales para que se sientan como fuentes de poder y conexión". Ahí, en situaciones en las que la otra persona se muere por follarte o en los que te mueres por follarle, experimentas tu propio poder como dador sexual y tu ansia como receptor sexual. Es un juego de descubrimiento. Es un paso más allá del sexo programado y robotizado. No perdéis nada por intentarlo y, sin embargo, podéis ganar muchísimo. Sois un equipo.