Los beneficios para tu cuerpo de practicar la meditación orgásmica

Toca parar y desconectar si quieres disfrutar del sexo. Nada de pensar en lo que te molesta del día a día. O de tus inseguridades. O de lo que hemos aprendido del porno. Welcome al mindfulness del placer

La meditación es muy necesaria. Te ayuda a dedicar unos minutos a respirar, a concentrarte en ti, a reconectar con tu yo interior, a relajarte, a descansar y un largo etcétera que se resume en desconectar un poco del ritmo frenético que llevamos cada día. No es nada nuevo: todos hemos practicado desde yoga y meditación zen hasta ejercicios de respiración pausada y mindfulness. Pero como explica la Cosmpolitan de Reino Unido, hay un tipo de meditación poco común, pero muy, muy útil. Es la orgasmic meditation (meditación orgásmica), que promete una vida sexual más completa.

“La meditación orgásmica consiste en que un compañero acaricie el cuadrante superior izquierdo del clítoris (ya que esta parte supuestamente es la más sensible) durante 15 minutos, suavemente y con un dedo lubricado. A pesar de su nombre, la práctica no es solo para que mujeres y personas con vulvas alcancen el orgasmo. Si bien un orgasmo más intenso es una ventaja, durante esta sesión de 15 minutos, la atención se centra en eliminar cualquier otra distracción y priorizar el proceso de placer en sí”, añade el artículo.

Es decir, esta meditación se centra en la estimulación orgásmica en cambio de la respiración, el epicentro de la meditación tradicional. Dejas todos los pensamientos fuera y tu mente solo debe estar en recibir placer o en dárselo a tu pareja. “La mediación orgásmica tiene que ver con el mindfulness. Es ser consciente de que pueden aparecer otros pensamientos, pero moverlos hacia un lado y luego volver a enfocarse puramente en la sensación. Se trata de enfocarse hacia el cuerpo en lugar de la mente”, explica Miranda Christophers, terapeuta y sexóloga.

Este tipo de meditación te ayuda a estar presente en el momentum sexual, más que centrarte en por qué estás tardando en correrte, en poner caras y ruidos de pornografía o en verte deseable. Aquí la función no es correrse, ni tan siquiera es seducir a tu pareja, aquí el objetivo es encontrar un foco de placer y estimularlo para explorar las sensaciones de tu cuerpo en su totalidad. Da igual si luego no llegas al clímax, lo importante es el placer de esta meditación orgásmica, una idea que va en contra del sexo influido por la pornografía, donde debemos vernos siempre atractivos para llegar a corrernos las veces que haga falta. En el sexo lo importante es disfrutarlo, no llegar a ninguna meta. Y por eso es tan necesario descubrir un placer que nos lo recuerde. 

Este tipo de meditación la practicaban en el budismo desde la antigüedad, aunque saltó al mainstream con Nicole Daedone, fundadora de una empresa de juguetes sexuales y ponente de TEDx Talk, que contó que esta técnica servía para conocer mejor tu cuerpo, ayudar a tu pareja a conocerlo, y, en algunos casos, recuperarse de un trauma sexual volviendo a encontrar placer poco a poco y con acompañamiento. “Es la técnica para aprender lo que es placer”, dice la sexóloga, “porque si alejas todos los pensamientos, desde el miedo hasta el porno y tus preocupaciones diarias, el único que habla es tu cuerpo”, y ahí no hay nadie que pueda engañarte ni convencerte de que ese placer no te gusta.