Lo que aprendí sobre la infidelidad acostándome con gente que se cree monógama

En las relaciones monógamas quien engaña a su pareja lo hace, a veces, porque la chispa se ha perdido pero puede que exista un motivo aún más importante

Enterarte que tu pareja te es infiel es doloroso. Sobre todo dentro de una relación monógama. Cuando esto sucede una cadena de preguntas hace que te cuestiones los motivos por los cuales esto ha sucedido. Más aún si tú sentías que todo iba bien. La infidelidad es una de las principales causas por las que las relaciones acaban en ruptura. Si lo piensas, está claro: si me ha engañado es porque no quiere estar conmigo, así que, ¿para qué íbamos a seguir juntos? A veces es más sencillo ver los motivos cuando vives la relación desde dentro. Así lo describe la periodista Hollie April en Medium, donde cuenta una relación con un hombre con pareja y lo que pudo descubrir al ver cómo actuaba esta persona.

“No era la primera vez que engañaba a su pareja. Se notaba. Continuamente decía lo infeliz que era en su relación. Cuando nos acostamos pensé que, si había engañado tantas otras veces, una noche de sexo casual no haría que su relación se rompiera. Iba a ser un encuentro de una sola noche. Y eso fue lo que sucedió. Después del día en el que nos acostamos la conversación se agotó, no había nada más en lo que se pudiera coquetear”, explica la autora. Ahí quedó la historia hasta muchos años después y es esta segunda parte lo que puede ser esencial para entender las infidelidades.

“Varios años después volvió a ponerse en contacto conmigo, volvía a la ciudad en la que yo vivía y me dijo de cenar juntos. Durante la velada me contó que finalmente había dejado a su pareja y que se había puesto en serio con una nueva persona. Me alegré y pensé que seguramente habría dejado las infidelidades de lado. Pero no fue así. Puse mis excusas y me fui pero me di cuenta de la realidad: muy pocas veces las personas infieles tienden a cambiar”, cuenta April. Lo que estaba observando a su alrededor era un hombre satisfaciendo sus deseos inmediatos sin tener en cuenta las consecuencias. Esto le puede pasar tanto a hombres como a mujeres pero poco sentido tiene querer mantener una relación monógama con una persona, ganarse su confianza, fortalecer un vínculo para después deshacerse de él por tal deseo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Se te ocurre alguien que debería usarlos más?

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La infidelidad no es solo satisfacer tus deseos sin tener en cuenta las consecuencias, sino que encierra algo más grande: es, casi siempre, una forma cobarde de posponer la resolución de un problema. Si no estás feliz con tu pareja, engañarla es una forma de huir de ese sentimiento de infelicidad. Es como mentir de forma doble: engañas a tu pareja y, además, no le comunicas que hay algo que no está funcionando. Es duro enfrentarse a la verdad. Es duro que te digan que ya no sienten lo mismo. Seguramente quien engaña no puede enfrentarse a ello porque cree que hará daño a su pareja pero no se da cuenta que la infidelidad es aún más dolorosa.

“Cuando las personas te muestran quiénes son, créeles la primera vez”, aconseja la autora. Es una realidad que las personas pueden cambiar pero no todo el mundo es capaz. Los cambios necesitan mucho trabajo introspectivo, mucha reflexión y también mucha autocrítica, tienes que saber cómo eres para poder decidir cómo quieres ser. Cuando conoces a alguien con quien tienes una chispa muy fuerte, una tensión sexual abrumadora o un impulso pasional quizás debes saber si esa persona tiene pareja. Si la tiene y lo sabes y sigues teniendo este deseo, lo aconsejable, según la autora, es hacer un esfuerzo para alejarse de esas ganas y resistir la tentación. Hay muchas más personas en este mundo y salirse de un círculo tóxico donde hay una infidelidad en medio es importante para tener una relación sana.

CN