Apocalypsing: la forma más tóxica de ligar en tiempos de covid

Incluso si disfrutas de la soltería, durante la pandemia habrás notado una presión que te dice: "¡busca pareja!" y muchas movidas, inconscientemente, están rebajando sus estándares más básicos por eso

“En cuanto vi que se acercaba el segundo confinamiento creo que di unos 20 matches y no rechacé a ningún tío”, asegura una usuaria de Twitter. “Te pasaste el confinamiento tan sola que no querías volver a sentirte así si cerraban de nuevo”, añade otra usuaria. “Sentía la presión para encontrar a alguien”, explica otra. Y un largo etcétera. En definitiva, un montón de testimonios que ratifican lo mismo: el coronavirus ha hecho que muchos solteros estén obsesionados (o se sientan presionados) con encontrar pareja.

Esta tendencia la confirmaba Tinder: según sus cifras, sus usuarios aumentaron en un 94%, los matches en un 30% y las conversaciones fueron un 28% más largas. Estamos más desesperados o abiertos a conocer gente, como quieras llamarlo. De hecho, es un fenómeno tan extendido que ya tiene hasta nombre, apocalypsing. En pocas palabras, consiste en tratar cada relación como si fuera “la definitiva”. Vamos, conoces a alguien y en tres citas ya estáis en algo super serio, super establecido y listos para durar muchísimo.

Tiene su parte buena, y es que somos menos superficiales y estamos dispuestos a darle una oportunidad a prácticamente cualquiera. Se acabaron las ventajas. El resto, inconvenientes, sobre todo porque tenemos menos filtro y dejamos pasar muchas red flags además de que luego nos damos una hostia mucho más fuerte cuando (¡sorpresa!) no funciona porque no somos compatibles, simplemente lo forzamos para sentir que, ante el aumento de restricciones, no nos quedaremos comiendo techo en soledad por falta de planes románticos.

“Ignoré las red flags, inventé excusas cuando alguien se olvidaba constantemente de responderme y atribuí cualquier problema de comunicación extraño al estrés relacionado con el coronavirus”, recuerda una víctima del apocalypsing en un artículo de Refinery29. Encima, incluso cuando se daba cuenta que esa persona no era muy compatible para ella, como las noches con toque que queda y viviendo sola se le hacían muy largas, acababa hablándoles. Aunque fuera por romper la rutina. “Simplemente les hablas por sentirte acompañada, por recibir algún tipo de estímulo”, asegura. Y eso hace que, aunque sea de forma inconsciente, “intentes tener una relación a cualquier coste”.

Se le suma otro factor: como hemos reducido muchísimo el contacto físico, las pequeñas muestras de afecto que recibamos nos pueden volver adictos al primero que pase. Por muy mala opción que sea. “Encuentras a alguien con quien podrías estar bien y es agradable tener esa conexión física. Cuando nos tocamos durante 15 segundos o más, ya sea abrazándonos, besándonos, poniendo nuestra mano sobre el hombro o la pierna de alguien, generamos oxitocina, la hormona que libera nuestro cuerpo que nos hace sentir apegados y nos conecta. sentimientos amorosos”, asegura la psicológa Danielle Forshee. Así que es normal que, ante la falta de estímulos de oxitocina, a la mínima que recibimos nos encoñamos: como si fuéramos adictos y estuviéramos en pleno mono, buscando cualquier cosa que nos dé un chute rápido.

La psicóloga recomienda recordarte, constantemente, cuáles son tus estándares. Qué te gusta, qué no, qué líneas rojas tienes, qué cosas te dan extrema pereza de alguien, etcétera. Una especie de cuaderno de bitácora donde tu yo menos desesperado le recuerde a al yo que toma las decisiones románticas que no sea víctima del apocalypsing. Y ya no solo porque puede cruzarse con gente muy chunga, sino porque forzarse a que el amor funcione aunque seáis incompatibles quema muchísimo, y hará que te estés dando hostias constantes porque tus expectativas no llegan a ningún puerto. No te permitas caer en el apocalypsing.