El amor propio también puede ser sexual y se llama autotoque amoroso

A veces no estamos con la autoestima a tope y nos cuesta un poco más liberar nuestros miedos y querernos, hay algunas prácticas eróticas que pueden ayudarnos a disfrutar y a que esa seguridad aumente

Cuando alguien te aconseja que lo apropiado es que trabajes el amor propio y la autoestima, solo piensas en algo más emocional antes que físico. La cuestión es que esto es así, debemos detectar en qué circunstancias o ante qué situaciones aparecen nuestros miedos y nuestras inseguridades y aprender a entender cuál es su origen para poder trabajar en ellas. Aunque es posible que a partir de trabajar lo emocional, lo físico se desarrolle para algunas personas no es siempre así. Por ello también podemos enfocar esa búsqueda del amor propio a través de lo físico. Como explican en Cosmopolitan esto se denomina autotoque amoroso y tiene relación con la sexualidad.

“El autotoque amoroso es una meditación que anima a la mujer a aceptarse y desprenderse de los tres aspectos que la frenan en el terreno sexual: el miedo, la culpabilidad y la vergüenza”, explican desde la web. Esta técnica sirve para liberar el cuerpo, para quererlo y para aceptarlo. Para ello es necesario, cómo no, que lo exploremos para también poder darle entrada la placer. Para practicarlo hay algunas pautas a seguir.

Lo principal es olvidarnos de que hay que llegar a un punto de éxtasis. No es necesario ir en busca del orgasmo, no se trata de alcanzar el culmen y olvidarse. Sí que hay que tocarse pero hay que hacerlo de forma amplia: recorrer el cuerpo, sentir qué tipo de energía nos mueves, tener consciencia de nuestros movimientos… Por ello lo ideal es empezar con ropa, siempre alguna que sea cómoda y que puedas quitarte sin dificultades. Haz este recorrido hasta que estés desnuda para poder reconocer tu cuerpo y verlo sin vergüenza.

A partir de ahí es importante mirarse, si es un primer contacto puede que sea extraño pero todo lo que ves forma parte de ti. A medida que te acaricias puedes ir reconociendo qué sensaciones tienes. Cuáles son los recorridos que más placer te generan. Esto es necesario para conocerse y para liberarse y, en estas circunstancias, habrá una conexión entre tu parte más física y tu parte más emocional.

En todo este proceso también debes tener consciencia de cómo te mueves, de controlar tu respiración, de sentir cómo el espacio también determina tus sensaciones. No siempre hay que sentir placer y alegría en este recorrido. Conectar las emociones a través del cuerpo también puede hacer que te entre una sensación de tristeza y quieras llorar. Si es así, date la libertad de hacerlo. Todo el camino te permitirá saber qué te gusta y con ello luego podrás tener la oportunidad de comunicárselo a la persona con la que compartas intimidad. El autotoque amoroso no es para hacerlo una vez y olvidarse, debe ser algo que podamos hacer cuando nos apetezca, en soledad y para nosotrxs mismxs porque es una buena manera de quererse y entenderse.