Estar con alguien que ha vivido mucho más (o menos) que tú puede matar vuestra relación

A veces las diferencias marcadas por la experiencia pueden generar que tengáis objetivos distintos o incluso problemas de autoestima que antes no existían

Las parejas no están siempre estables porque este equilibrio está marcado por las experiencias que cada uno ha tenido antes. Con estas vivencias cada unx va marcando sus deseos, sus objetivos y su personalidad. Cuando dos personas se enamoran tienen que adaptar esos aprendizajes previos a la vida en pareja, pero en ocasiones, el hecho de haber vivido más o haber vivido menos que la otra persona puede llegar a generar problemas en la relación porque las expectativas que tiene cada uno también cambian mucho.

Para poner un ejemplo más claro imagina que conoces a alguien a quien han dejado de una forma muy dolorosa. Esa persona ha pasado su duelo y cree que ya está bien. De hecho lo está, pero en el fondo se le ha marcado —debido a su experiencia—un miedo a volver a repetir ese dolor. Esto ya le genera de por sí una desconfianza. Aunque tú no tengas nada que ver con la persona anterior, tu pareja puede pensar que por ciertos comportamientos, estés a punto de hacerle daño. Esto puede dar lugar a peleas, por ello es muy importante entender y saber qué ha vivido esa persona antes de estar contigo.

Un caso parecido le pasó al autor de un artículo de Psiloveyou. Acababa de salir de una relación tóxica y medianamente adolescente. Fue entonces cuando conoció a una muujer y se enamoraron: “ella hizo todo el trabajo, cada vez que la veía pensaba ‘actúa normal’, ‘no hagas nada estúpido’, mi pánico no tenía sentido, ya estábamos juntos pero yo seguía asustado, estaba lleno de negatividad”, explica el autor. Además de sentirse así el entorno no le ayudaba, sus amigos o familiares le decían continuamente lo afortunado que era por tener una novia tan inteligente y guapa. Estos comentarios fueron, junto a sus emociones, generando una sensación de inferioridad y, por tanto, no se sentía merecedor de estar junto a ella.

No es esto lo único, tenía mucho miedo a ser abandonado como le sucedió en su relación anterior: “fue mi falta de experiencia, no estaba listo, no pude ponerme al día rápido y esto me generaba comportamientos extraños o falta de confianza”, cuenta el autor. Finalmente ella acabó dejándolo y el motivo fue cómo empezó a cambiar su forma de actuar, puso obstáculos en la relación, se escondió bajo un caparazón de miedo y sus maneras naturales de ser desaparecieron. La brecha de experiencia es capaz de romper muchas parejas. Y no es porque no existan las herramientas para poder gestionar la relación es porque no sabemos cómo utilizarlas: 

“Me había auto-saboteado y dejé que mis inseguridades afectaran la relación. Pasaron los años. Salí con otras personas. Tuve mi parte de triunfos y derrotas y, con el tiempo, me he dado cuenta de que cada persona, no importa cuán impresionante, bella, brillante y carismática sea, solo es otro ser humano que te mira a través de sus ojos. Tienen sus propias inseguridades y sus propias dudas como cualquier otra persona”, cuenta el autor cuando puede sacar conclusiones de sus vivencias.

Es necesario frenar el diálogo interno destructivo. Es necesario, también, entender cuáles han sido nuestras experiencias y cómo es posible que nos marquen. Esto no pasa solo con las experiencias dolorosas, sino también con tu propia trayectoria vital: si has viajado más que la otra persona o si está con alguien mayor que ya ha superado la edad universitaria tenéis que encontrar lo que os acerca para poder generar esa empatía. Sobre todo también para tener la mente abierta y entender a nuestra pareja. Eso sí, si crees que aún no estás preparadx para empezar una nueva relación porque no estás lo suficientemente fuerte o porque todavía no has conseguido cerrar las heridas del pasado, quizás debas tomártelo con más calma, ya que empezar con una persona sin estar en el momento adecuado puede hacer que vuestra relación se rompa a la larga.

CN