Tu pareja tiene que sacar lo mejor de ti, no lo peor

Septiembre es época de rupturas. El verano propicia el roce y ‘la vuelta al cole’ obliga a hacer examen de conciencia. Te duele el corazón y no te valen las tiritas. Crees que todavía hay amor (o algo así), pero lo que habita entre ambos es una dinámica bastante peligrosa: ¿y si lo vuestro es una relación tóxicaAunque las relaciones tóxicas definen situaciones bastante distintas entre sí, comparten, a grandes rasgos, una sensación similar: te sientes atrapado/a. La autoridad del otro miembro de la pareja genera una jerarquía: hay quien manda y quien obedece.

La tela de araña

No sabes en qué momento decidiste esta puta mierda, pero empiezas a detectar el daño que provoca: pérdida de autonomía, baja autoestima, frustración… e incluso miedo. En algunos casos, la relación tóxica puede derivar en maltrato hacia la pareja o violencia cruzada. Como puedes imaginar, no es el escenario más propicio para ser feliz. Puede, que en un primer momento, trates de poner límites y neutralizar el control que se ejerce sobre ti. Sin embargo, la autoridad del otro miembro de la pareja acabará socavando tu voluntad.

lo mejor de ti

El consejo es que te adelantes al desgaste y cortes. Las parejas no pueden funcionar a base de parches y montañas rusas.  Si vuestra relación es ya un campo de minas, a medio camino entre el victimismo y el culebrón, es mejor decir adiós. De este modo, permites no solo darte una nueva oportunidad a ti, sino asimismo, a la otra persona. Hay que evitar que los continuos ciclos de mal rollo acaben por bloquear vuestras vidas.

Proyectar carencias afectivas

Hay quien aprovecha tus puntos débiles o las situaciones personales de mayor vulnerabilidad para desgastarte psicológicamente. Al poner el foco en ti, creen superar (o disimular) sus propias carencias. Hay quien lo hace con torpeza porque no sabe relacionarse afectivamente o, por el contrario, de forma totalmente consciente (rozando la psicopatía). Sea como sea, no eres un gabinete terapéutico ni tampoco su saco de boxeo.

lo mejor de ti

El exceso de “yo, yo, yo”

No basta con querer tener una pareja sino que es necesario prepararse para ser una pareja. Puede que te quieran y quieras mucho, pero esos sentimientos pueden reducirse a un simple saco de buenas intenciones si no existe un proyecto común entre ambos. Es obvio que sois identidades distintas, pero actuar regidos exclusivamente por la individualidad os está llevando a una continua situación de frustración e incertidumbre. Si queremos que funcione, tenemos que aprender a ser sinceros, cooperativos y generosos. Es imprescindible dedicar tiempo de calidad a la relación (y no te estoy hablando de sexo, al menos, no solo).

Complacencia y dependencia emocional

¿Notas todo se resentimiento? Pues en una relación sana e igualitaria no existe. La manipulación y el chantaje son herramientas que usa la parte tóxica de la pareja para conseguir sus objetivos. Cuando no lo hace, es capaz de provocarte con su victimismo un gran sentimiento de culpa. Este es uno de los tipos de relaciones tóxicas que más perdura a largo plazo. ¿El por qué? Se aprovecha de los mitos románticos basados, por ejemplo, en la entrega hacia el otro o en la idea de que si estás enamorado/a tienes que hacer continuos sacrificios por esa persona.

lo mejor de ti

Posiblemente, todos, en alguna etapa de nuestra vida, hemos protagonizado momentos muy tóxicos en una o varias relaciones. Gracias a nuestros amigos, las hostias de la vida o la sabiduría que aportan muchos materiales sobre sexología, hemos desaprendido gran parte de estos modelos de conducta. Por ello, a la hora de señalar a nuestra pareja su comportamiento (si acaso no hemos huido ya) es importante que lo hagamos con tacto y asertividad. Quizá, si estamos de suerte, potenciar la comunicación con la pareja e invitarle a que pida ayuda, pueda suponer un cambio, una mejora en la relación.