7 personas relatan qué fue lo que les ayudó realmente a superar una ruptura

Hay personas que convierten Tinder en su Ibuprofeno personal, personas que se crean listas de Spotify y lloran hasta quedarse sin agua en el cuerpo, y luego están las que se dedican a follar y recuperar el tiempo perdido como si el mundo fuera a terminarse mañana mismo. Ninguna de estas técnicas es mejor que otra. Pero algo está claro: Si te funciona, es que lo estás haciendo bien. Y, si lo que estás haciendo no funciona, es que hay algo que tienes que cambiar.

Como nunca nadie nos ha enseñado cómo se recompone un corazón roto, o cómo se reconstruye un ego herido, hemos salido a preguntarle a la gente qué le ha ayudado de verdad a superar una ruptura.  Y esto es lo que nos han contado.

Beatriz, 29 años, Valencia

“C.M, llamémosle así y ojalá se dé por aludido, odiaba que no me depilara con cera las zonas bajas. Lo primero que hice cuando lo dejamos es dejarme rastas. No tocarme ni un puto pelo. Un día me levanté por la mañana y vi aquel matojo –o sea, mi coño— y pensé: ‘joder, qué a gusto estoy sin nadie’. Fue como el despertar de mi conciencia olvidada, el éxtasis, mi ‘yo’ saliendo a flote. A día de hoy sigo sin depilarme y este es el mejor aprendizaje que me he llevado


Álvaro, 21 años. Barcelona

"Lo dejamos porque ya no quedaba amor, solo una amistad rara en la que solo nos dábamos besos. Cuando se terminó me quedé destrozado y lo intenté todo. El deporte, un trabajo que me ocupara tanto que no me dejase comerme la cabeza, la marihuana, escribir poemas, componer canciones que la dejaran por los suelos... Nada me funcionó salvo un libro que marcó un antes y un después. Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí de Sara Herranz, hizo que empezara a entenderlo todo. Entre poesía posmoderna y alusiones a Bukowsky, me di cuenta de que el amor es cosa de dos y que si se marcha, es mejor dejar que se vaya".


Vic, 19 años. Alicante

"Mi madre siempre me dijo: ‘Hija, tú pase lo que pase ten velitas encendidas'. Las velitas encendidas son todas esas personas con las que tienes feeling pero que dejas aparcadas cuando está en una relación. Al dejarlo con mi novia lo que hice fue recuperar el contacto con todas. Eso no quiere decir que me acostara con ellas, pero la tontería y el tonteo mutuo, sentirme atractiva para las demás y las conversaciones picantonas me ayudaron a ganar seguridad en mí misma".


Alejandro,  31 años. Madrid

“Corté radicalmente toda la comunicación con él. En otras relaciones me había marcado un ‘seguimos hablando porque somos colegas’, pero si eres un poco inteligente en seguida te das cuenta de que eso funciona, al menos durante los primeros meses. Fue duro porque, de repente, te encuentras solo. ¿A quién le cuento lo que me pasa? ¿A quién le digo que se venga a dormir? ¿Con quién comparto la serie de Netflix que estoy viendo? Fue difícil pero es lo que mejor me vino. Desaparecer de su vida y que él desapareciera de la mía. Todas las excusas que te pongas para buscarle o seguir viéndole son basura. No ayudan. Y, además, hará el proceso mucho más largo”.



Petra, 27 años. A Coruña

“Podría contarte mil historias sobre la importancia de darte un tiempo o no escuchar música ‘corta-venas’, pero en mi caso venía de una relación de la que me era muy difícil desvincularme emocionalmente. Habíamos estado casi once años juntos y aunque intentábamos cortar la comunicación totalmente, siempre había algo que nos volvía a juntar de nuevo, aunque fuera como amigos. Lo único que me funcionó fue encontrar a otra persona y enamorarme. Darme cuenta de que otro tipo de amor es posible y sobre todo ser consciente de que también me lo merecía”.


María, 33 años. Barcelona

"Ojalá hubiera una cura de verdad para cuando te joden el puto corazón. Una noche te acuestas tan tranquila y a la mañana siguiente te levantas con la noticia de que tu novio te ha puesto los cuernos. Y ahí vas tú con la dignidad por los suelos y los cuernos como percha. No hubo nada que me aliviara en ese momento. Dejé de comer, dejé de estudiar, dejé de salir y dejé de hablar las cosas con nadie. Un día mi mejor amiga se sentó conmigo y me dijo que si no podía superarlo sola, entonces había que superarlo con alguien. Me llevó a un psicólogo y estuve en tratamiento durante unos meses. Me permití estar triste un tiempo, aprendí qué me había llevado a gestionar así la ruptura y conseguí salir del pozo en el que me había metido. Fue la mejor elección que pude tomar y la mejor inversión que hice en mí."

Crédito de la imagen: Sara Lorusso