5 personas te cuentan por qué follar con su ex fue una mala idea

Algunas relaciones duran mucho tiempo solo por el sexo y, a veces, cuando te reencuentras con esa persona del pasado caes en la tentación de repetir y es entonces cuando llegan los problemas

Junto a él los orgasmos eran un 'siempre'. Siempre muchos, siempre bien, siempre placenteros, siempre hasta el final. El sexo nos hizo durar cinco años y sobrevivir a los huracanes del desamor, las distancias o las inseguridades. Creo que se sobrentiende que las relaciones sexuales eran muy, muy buenas. Es más, durante una época muy mala que vivimos, utilizamos el sexo como respuesta a todos nuestros conflictos: nos prometimos que, en cuanto una discusión comenzara, alguno de los dos tomaría la iniciativa que nos llevara a acabar follando. Tal cual. Éramos jóvenes e incapaces de hacer frente a nuestras diferencias.

El desgaste era bastante grande con el paso de los años. Finalmente, un día me levanté y, tras varios meses de reflexión, algo en mi cabeza hizo click. Tomé la costosa decisión de dejarlo. De ser yo quien pusiera un punto y final a esa relación que ya no era buena para ninguno de los dos. Fue terrible. Llantos, peleas, incomprensiones, dudas, miedos. Todo empezó a salir de nuestro interior y, aunque conseguimos no acabar mal, estaba claro que no podíamos ser amigos. Así fueron sucediendo las semanas. A pesar de haber tomado la decisión, pasaba días muy malos. Días donde, obviamente, me atrapaban las dudas: ¿habré hecho bien?, me preguntaba.

Entonces, unos dos meses después, me lo encontré. Estábamos nerviosos por vernos y cuando charlamos un poco, cambié la mirada. Lo miré con ganas, con deseo, rememorando aquellas tardes y noches de sexo. Él estaba triste por el encuentro. Quería retomar lo que él llamaba una conversación pendiente. Yo tenía claro que no quería volver con él. Lo estaba ya superando, pasando página por fin. Pero lo cierto es que me apetecía muchísimo tener sexo. Mala decisión. Poco a poco lo fui atrapando en una espiral que él sabía cómo iba a terminar. Follamos. Y muy bien. Hasta que terminé. Cuando me corrí, quise que se fuera. Quería irme yo también y no verlo más. Me sentí muy mal por haberlo utilizado para mi placer. 

Él pensó, cómo no, que se trataba de una especie de segunda oportunidad. Lo habíamos pasado bien, pero de mí solo nacía rechazo. Hacia mí misma y hacia él. Apagué el fuego interno y le dije que, por favor, no se confundiera. Pero, ¿cómo no iba a confundirse? Fue una mala decisión y eso hizo que la relación acabara peor. Esta situación no solo la he vivido yo, también muchas otras personas se han encontrado en esta tesitura y han caído, ¿es realmente necesario tener sexo con tu ex? ¿De verdad no hay ninguna otra persona?

Aquellas personas que continúan en contacto con sus ex parejas después de dejarlo —y más si comparten una relación sexual— tendrán más dificultades para pasar página y encontrar otra persona. Y no solo eso, una relación tan íntima provoca emociones: volverán los pensamientos sobre lo que vivisteis juntos, sobre lo bueno, sobre lo malo, sobre por qué no funcionó... Recuerda que si la relación terminó fue por algún motivo.

Isabel, 33 años

Follamos después de una ruptura súper traumática a distancia. No nos habíamos vuelto a ver, así que el reencuentro iba a ser intenso en cualquier caso. Él estaba más distante. Yo había sido la que había roto la relación y él era cauto. No quería que se acabara, pero tampoco quería follar y no volver a verme. Estuvimos juntos unos días y, claro, dormíamos juntos. Fue un momento súper triste en el que se mezclaba la nostalgia de lo que se había terminado con la intimidad de tantos años juntos. Todavía no tengo claro si me valió la pena, pero la verdad es que solo fue postergar algo inevitable: el final de nuestra relación.

Marcos, 25 años

Rompí con mi ex porque me empezó a dar pereza en cuanto se pasó la ceguera inicial. Me di cuenta de que no éramos compatibles, me aburría con él y decidí dejarlo, lo cual me sentó bien porque salí vencedor de la ruptura. Entonces al cabo de un tiempo, de fiesta, iba cachondo y llevaba mucho tiempo sin ligar, estaba triste y me enrollé con él. Entonces sentí que mi orgullo estaba dolido porque yo, que había acabado como vencedor de la relación, me había arrastrado para volver a tener sexo con él. Así que volví a estar de rollo un tiempo para volver a dejarlo y sentir, de nuevo, que era yo quien rompía esa relación y que, por lo tanto, era el ganador. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Mira, eh. ⁠ ⁠ Foto de @mattelsa

Una publicación compartida de Código Nuevo (@codigonuevo) el

José Luis, 35 años

Fue la persona con la que perdí la virginidad. La típica novia de la facultad con la que te pasabas todos los fines de semana en casa de sus padres porque tenían una casa en la playa y podíamos quedarnos a solas y follar sin descanso. Lo nuestros acabó porque, en realidad, hacía tiempo que quería probar con otras personas y estaba a punto de irme de Erasmus. Después de la experiencia me quedé a vivir unos años en el extranjero y cada vez que regresaba a la ciudad quedábamos para echarnos un remember. Nos funcionó bien durante algunos meses hasta que un día me di cuenta de que aquello no le estaba haciendo demasiado bien. En el fondo ella seguía vinculando nuestros encuentros a la posibilidad de volver algún día. Terminamos el último polvo y sentí que ella se despedía de mí, el dolor que le causaba ya era más grande que el placer que podía proporcionarle. Ojalá lo hubiera sentido antes de llevarla a ese punto. A veces hay que entender que los remember implican impedir avanzar a la otra personas.

Pedro, 33 años

La última vez que hablé con ella fue en una discusión en el portal luminoso de su bloque. Una discusión postsexo seis meses atrás. No fue de extrañar que la noche en la que nos encontramos frente a frente en la discoteca hubiera un silencio incómodo. Solté una tontería para amenizar la situación y aquí paz y después gloria. Llevaba un tiempo soltero y quedé con otra chica para irme a su casa después de la fiesta. Cuando me marchaba, al despedirme de mi ex, se abalanzó sobre mí entre lágrimas porque me echaba de menos. Yo no estaba en el mismo punto, así que intenté consolarla y me fui. Al rato, la otra chica me canceló el plan, pero como mi libido tomaba malas decisiones a menudo, terminé en la cama de mi ex aunque supiera que la iba a liar parda.

Una vez terminó el sexo, me invadió una extraña sensación de culpabilidad incómoda que hizo que saliera de allí cuanto antes. Y así fue. Mi ex interpretó ese polvo como otro chance en nuestra relación y yo no quería volver a entrar en ese portal. Han pasado casi diez años y no hemos hablado más.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Te hace irresistible volver a tener el corazón disponible.

Una publicación compartida de Código Nuevo (@codigonuevo) el

Ya te habías habituado a la ruptura y a la separación. Habías conseguido estar otra vez en tu rutina, llenx de amor propio sin pensar en el pasado. Si abres esa puerta, (la puerta del contacto sexual), no solo te haces daño a ti mismx por haber pensado en tu placer, sino que quizás no estás permitiendo que esa persona siga adelante. Cada situación es distinta, es verdad, y a lo mejor en vuestro caso la historia puede ir bien. Sea cual sea el destino, párate a pensar antes de actuar. Hay que estar muy preparadx emocionalmente y tener un alto nivel de madurez para poder tener relaciones sexuales con tu ex pareja y que no implique nada más que un contacto físico.