5 comportamientos que parecen “red flags” pero que no lo son

Es bastante usual que se normalicen dinámicas que creemos como negativas pero que, en el fondo, pueden no ser malas, revísalas para entender mejor de qué se tratan

Hay un sinfín de consejos sobre relaciones amorosas. Si tuviéramos que dividir los tipos de relación quizás podríamos decir que hay dos opciones: aquellas relaciones que se ven fáciles y sanas y van bien y las relaciones que requieren algo más de esfuerzo y que se hace porque vale la pena. Aunque siempre se ha dicho que las relaciones no son fáciles a veces estamos en un punto de tal sensibilidad que cualquier mínimo desacuerdo parece una razón para salir huyendo y cortar con la otra persona. Trabajar para que una relación vaya bien debe ser algo que hay que hacer, ya que este tipo de esfuerzos da sus frutos y se puede alcanzar una intimidad y una confianza que ambas personas merecen. Esto no quiere decir que hay que obviar o ignorar lo tóxico, lo que hay que hacer es saber diferenciarlo.

Es posible que algunos comportamientos o algunas dinámicas se hayan tachado como las conocidas red flags pero antes de alarmarse vamos a ver cuáles son y por qué, en realidad, pueden ser un indicador de que la relación va por buen camino.

1. Conflicto

Tendemos a pensar que si discutimos con nuestra pareja es síntoma de algo malo. Estar en desacuerdo no tiene por qué serlo, es más, participar de una discusión y ser capaz (entre ambxs) de resolverla hará que la relación sea más fuerte y más abierta, con opciones de evolucionar. Es importante recordar que una discusión con tu pareja no va de ganar, va de intentar llegar a un punto de equilibrio donde haya espacio para tu opinión y para la de la otra persona.

2. Necesidad de atención

En una relación todxs queremos ser escuchadxs y comprendidxs. Sea el tipo de relación que sea. Las expectativas existen tanto por tu lado como por el lado de lxs demás y hay quienes se sienten más cómodxs explicando y compartiendo cuáles son sus necesidades. Aunque es cierto que no se debe confiar únicamente en la pareja para tener apoyo emocional, es normal que quieras que tu pareja esté ahí para cuando necesitas esos mimos extras. Debe existir el espacio para admitir qué necesitas y qué deseas, no es algo malo pedirlo.

3. Culpabilidad

Puede haber muchas situaciones que te hagan sentir culpable. Esto es algo que sucede en todo tipo de vínculos, no solo en los amorosos. Aunque es cierto que hay que intentar trabajar la culpa en soledad y detectar cuál es su origen, también hay que poder decir abiertamente “me siento culpable por tal cosa” y que ambas partes de la pareja lleguen a un acuerdo de comprensión y compasión. Poder compartir los sentimientos, sean cuales sean, debe ser algo que tiene que estar en la pareja.

4. Distanciarse

Muchas veces puede entenderse como red flag que la persona esté muy distanciada. Esto no tiene por qué ser malo, hay quienes necesitan mantener su individualidad fuerte y establecida y eso no es signo de que la relación vaya mal. Hay que establecer, aprender y respetar los límites de cada unx, incluso aunque no parezcan convenientes. Eso también forma parte de las relaciones amorosas.

5. Cambio

Muchas personas se quejan de que, cuando un amigo o amiga entra en una relación, cambia. Es cierto que es importante mantener tu personalidad y tener la libertad de ser quien realmente eres pero es normal ir adaptándose a la otra persona. Una señal de alerta sería que tuvieras un amigo o amiga que siempre ha sido extrovertidx y divertidx y ahora se vuelve tímidx o introvertidx si su pareja está presente, eso sí sería una red flag. Pero si no es algo así no hay por qué alarmarse, es más las personas influyen en nosotrxs y en nuestra forma de ser, así como también lo hacemos nosotrxs en ellxs.