4 señales no obvias de que se acerca una ruptura

Los pensamientos tóxicos desgastan muchísimo las relaciones y pueden estar ocurriendo aunque tú no lo sepas

Muchas veces sabes que va a ocurrir. Se nota en el ambiente, en la forma de hablar, en la forma de estar con tu pareja que eso no va muy bien. Existen rupturas sorpresivas e inesperadas, son esas que te llenan de incertidumbre y de un dolor en mitad del estómago que tarda lo suyo en irse. Puede pasar que, con frecuencia, la comunicación y la satisfacción entre las personas que forman una relación se rompen, se desgastan. Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué, poniendo lo mejor de nuestra parte, al final somos incapaces de mantener una relación sana y bien? Existen problemas no resueltos o dinámicas que suceden internamente y que no solo no sabemos que existen, sino que no las vemos venir y nos están llevando directamente hacia el final del la relación.

Pensamientos tóxicos

En todas las relaciones de pareja puede haber actitudes tóxicas. Si estás en una relación y esto JAMÁS ha ocurrido, que sepas que o bien tienes suerte o vosotrxs sois la excepción. Es normal que haya actitudes o instantes donde florezca la toxicidad, muchas de esas dinámicas las tenemos insertadas en nuestro cerebro. El problema está cuando hablamos de pensamientos tóxicos. Como explican desde Psychology Today, “la mayoría de las parejas no pueden abordar los problemas reales porque los pensamientos tóxicos desvían su atención”. Son todos esos pensamientos que vienen como frases sueltas en mitad de una discusión, tales como: “no me entiende”, “que persona tan irracional”… Cuando estás pensando en eso, no estás escuchando a tu pareja, por lo tanto, serás incapaz de resolver el conflicto.

Disminuyen las ganas de compartir cosas

¿Sabes esos momentos en que echas de menos a tu pareja y querrías compartir con esa persona todo lo que estás haciendo y viviendo porque sabes que le encantaría? Es una sensación preciosa. Esto hace que vuestras conversaciones sean más largas y la comunicación hace que os sintáis más conectadxs y unidxs. Pues cuando algo no va bien esto tiende a desaparecer. El problema en este punto aparece porque no te das cuenta: es algo que se va diluyendo sin que lo percibas. Por eso es importante, en toda relación (vaya bien o mal), detenerse y ver qué tal está fluyendo todo.

Desconectarse y desaparecer

La frustración creada por la disminución de compartir momentos juntxs y por la intrusión de esos pensamientos tóxicos, generan distancia. La frustración sucede en silencio y, poco a poco, cada una de las personas que forman la pareja empieza a crear una vida en solitario. Esto provoca una distancia física pero, sobre todo, emocional y es complicado detectarlo. El motivo es que comienzas a llenar tu vida de eventos en los que tu pareja no está presente que crees que la distancia sucede porque tu vida está llena de cosas y no tienes tiempo para parar. Es sumamente fácil caer en este autoengaño.

Dejarlo y volver

Puede parecer que este punto es completamente obvio pero, aunque desde fuera pueda serlo, no lo es desde dentro. Cuando una pareja pasa por una ruptura y luego vuelve a reconciliarse se olvida de lo que pasó con anterioridad. Y no solo se olvida sino que, además, lo minimiza. Es duro de aceptar (y hay que aclarar que esto no siempre es así) pero si una pareja pasa una y otra vez por una ruptura y una posterior reconciliación está claro que no se está dirigiendo hacia la dirección correcta. Además, se trata de una dinámica muy hiriente y verdaderamente tóxica por la que no hay que pasar.