4 motivos por los que sigues en una relación aunque sea tóxica

Hay una serie de elementos psicológicos que hacen que sea, en ocasiones, muy complicado salir de las relaciones que no nos hacen bien

No solo lo habrás oído sino que incluso lo podrías haber llegado a vivir en tu propia piel. Las relaciones tóxicas son mucho más comunes de lo que pensamos, están a nuestro alrededor y hemos pasado por ellas. Pero, si ya sabemos que no son buenas y que nos hacen daño, ¿por qué son tan comunes y, sobre todo, por qué duran tanto tiempo? Puede parecer sencillo salir de un lugar en el que no te encuentras bien pero, cuando se ha establecido un vínculo emocional dentro de una dinámica de este tipo puede ser complicado salirse de la noche a la mañana. Es más, hay una serie de elementos psicológicos que nos hacen mantener viva una relación de este tipo que hace que nuestra vida y nuestra identidad se vean afectadas.

La manipulación: el gaslighting

Como hemos explicado en otros artículos el gaslighting es un tipo de manipulación psicológica que consiste en, por ejemplo, dentro de una discusión negar la realidad para intentar que la víctima se cuestione si lo que piensa es real y si algo está fallando en su forma de percibir las cosas. Quienes actúan de esta manera tiene un fuerte carácter y muy poca empatía y si no eres emocionalmente fuerte es posible caer muy rápido en esta red venenosa. Este es un motivo de permanecer en las relaciones tóxicas porque la víctima ve tan desgastada su autoestima que se siente desprotegida e insegura ante el mundo, donde la única persona de confianza parece ser su pareja.

Presión social constante

“La presión social lleva a muchas personas a no atreverse a romper con una relación tóxica por miedo a decepcionar a sus amigxs o familiares. Y es que culturalmente existe cierta tendencia a desear que las relaciones afectivas o amorosas se plasmen en una unión de convivencia o trato cotidiano que dure para siempre”, explican desde Psicología y Mente. Es desde esta perspectiva desde donde nace, también, el juicio que se le hace a personas solteras.

Hacer que la persona cambie

Este es uno de los puntos más frecuentes y más interiorizados, nace de un pensamiento ilusorio que en inglés es conocido como wishful thinking y consiste en confundir nuestros propios deseos (creados en la imaginación) con que ese hipotético caso que imaginamos tiene muchas posibilidades de hacerse realidad. Ese pensamiento tan fuerte de “lo que posiblemente será” nos hace permanecer en relaciones tóxicas porque creemos que o bien cambiará la persona o bien cambiará la relación. Debemos abandonar estas expectativas y fijarnos directamente en la realidad que tenemos frente a los ojos.

La dependencia emocional o económica

Este punto puede ocurrir en parejas que llevan mucho tiempo juntas y que incluso conviven en un mismo espacio. Si no vemos la posibilidad de tener una vida independiente nos podemos llegar a ver “forzadxs a seguir reproduciendo las acciones necesarias para mantener una relación tóxica”, explican desde la misma web. Ahí no solo hay una unión económica en la cual los gastos se comparten sino también hay una dependencia emocional que nos lleva a permanecer ahí por el miedo vertiginoso a la soledad.