4 consejos que realmente pueden acabar con tus problemas de pareja

A veces es necesario adoptar algunas técnicas concretas con las que no habíamos contado y que buscan focalizar en el proceso de resolución y no en el contenido de la discusión

Hemos hablado varias veces de los problemas y los conflictos que pueden existir dentro de las relaciones sentimentales. Es sencillo de imaginar: nada va bien con tu pareja. Estáis todo el día discutiendo o bien no tenéis tiempo libre en común con lo cual entre ambxs se va abriendo un vacío y la distancia hará que o bien os fijéis en otra persona o bien la relación se deteriore hasta el punto de romperla. La lista de motivos puede ser infinita y solo cambiará según sean las personas de la pareja. Esto es lo que lleva a muchas parejas (si el amor aún es suficiente) a ir a terapia. Generalmente en la gran mayoría de los casos se trata de un problema de adaptabilidad, algo así como que buscamos que la otra persona se adapte a nosotrxs. Pero la solución no es tan sencilla y pensar así no es productivo, con las claves de un terapeuta quizás podáis entender qué hay que hacer para frenar estos conflictos.

Imposibilidad de resolución

El motivo de las discusiones, como hemos dicho, puede variar. Es normal, de hecho, que las parejas estén en constante desacuerdo pero lo importante dentro de un conflicto es saber identificar cuándo una de las dos personas se está poniendo a la defensiva, cuándo es una lucha de poderes o cuándo nos damos cuenta de que la discusión no va a llegar a ninguna parte. Se trata de poder regular las emociones y de tener la capacidad de frenar antes de que todo se convierta en un desastre. Lo que muchas parejas hacen es optar por el silencio e ir acumulando los problemas dentro de un armario que algún día estallará. Esto se hace por miedo de tener otra discusión pero debemos tener la capacidad de identificar en qué punto nos encontramos y a partir de ahí resolverlo con una conversación productiva.

El problema de base

Muchas veces, dentro de un conflicto, nos enfocamos en el motivo exacto de ese instante. La realidad, si las discusiones se repiten día tras día, es que bajo los problemas rutinarios hay un conflicto mayor de base. Esta parte debe tratarse más en soledad, se trata de reflexionar y de observar si siempre tropezamos con la misma piedra. Si es lo mismo de siempre significa que hay algo más allá. Alguna de las dos personas debe intentar llegar a ese origen y ver de qué manera se puede arreglar. En muchas ocasiones sucede que el problema está en unx mismx y que si eso personal no se resuelve no será fácil construir una relación sana con otra persona.

Los patrones

Las parejas, cuando pasan por una mala época, suelen entrar en bucles disfuncionales. Te sientes mal y te alejas, si te alejas y la pareja no se acerca a ver qué te ocurre, te enfadas, con lo cual te alejas más y ahí comienzas a alimentar la ira hasta explotar. Damos vueltas y más vueltas en silencio en lugar de enfrentarnos a la situación. Es mucho más sencillo empezar a comerse la cabeza en soledad hasta que ya no aguantes más que ir y conversar acerca de lo que te preocupa. Es muy necesario romper este patrón de acción porque, como habrás visto en varias ocasiones, no os lleva a ninguna parte. Se trata de un acto de valentía que conlleva madurez y tranquilidad.

El clima emocional

En lugar de exigir a la otra persona a que se adapte a ti o en lugar de intentar cambiar a la persona, céntrate en la situación. Si siempre hay tensión entre ambxs ese clima emocional estará haciendo que haya predisposición al enfrentamiento. Esto hay que cambiarlo intencionalmente, agrega más cumplidos, más afecto, más honestidad y más tranquilidad. Cuando dos personas empiezan a hablar desde lo positivo, será mucho más sencillo llegar a un punto en común que tiene como base la comprensión y el cariño. Desde ese punto se pueden abordar la mayoría de los problemas.