El motivo que hace que la mayoría de las parejas acaben en fracaso

Si no sabes gestionar el ego o mostrarte vulnerable en momentos de conflicto, las discusiones nunca llegarán a un acuerdo y, poco a poco, eso irá desgastando la relación

A una pareja no solo la une el amor, la une también ese trabajo que se hace para que el amor, las ganas y la ilusión se mantengan encendidas. Así como hay cosas que unen a la pareja también están aquellas que hacen que se separen. La posesión, los celos u otros comportamientos tóxicos pueden hacer que la ruptura se acerque. Eso sí, hay un motivo que, en la mayoría de las parejas (y de las relaciones en general) puede hacer que llegue el conflicto y que, además, sea complicado de solucionar. El motivo es el orgullo. Cuando el orgullo cobra más importancia que el amor, es posible que la relación fracase.

“El orgullo en las relaciones de pareja es un veneno que enferma toda relación afectiva. Cuando aparece este componente entre dos personas el vínculo se tiñe de egoísmos. De pronto, cualquier cosa se interpreta como un ataque”, así lo explican desde La Mente es Maravillosa. Hay algo que sucede cuando una persona saca el orgullo de primeras y es que su autoestima es débil y busca protegerse. Esto hace que la persona quiera estar por encima de la otra y que nada de lo que diga va a serle de importancia. Esta es una de las peores cosas que pueden ocurrir en una relación de amor.

Este tipo de relaciones sentimentales necesitan comprensión, humildad, escucha y una reciprocidad que harán que sea posible tener una vida en común con entendimiento y cariño. Si aparece el orgullo la persona se priorizará para quedar por encima y ya no habrá equilibrio ni retroalimentación, habrá una relación desigual que, con la repetición de este comportamiento, acabará por morir. Esto último es muy importante porque es cierto que, en mitad de una discusión acalorada, podemos comportarnos o soltar cosas por la boca que muestren orgullo y que, en el fondo, realmente no pensamos. Cuando el orgullo se activa junto a la ira se puede llegar a herir mucho a otra persona.

El problema aparece cuando esta actitud es constante. El orgullo hace que se genere distancia emocional, con lo cual, aunque una persona se muestre con ese ego latente, realmente no conseguirán ser felices sintiéndose así. Hay algunas dinámicas que nos pueden servir para reconocer el orgullo en nosotrxs mismxs y también en nuestra pareja. Hay que saber que dependen bastante de cada persona porque se pueden manifestar de maneras muy diferentes.

Algunos de esos comportamientos pueden ser que sus palabras y sus opiniones son las únicas que tienen valor y, por tanto, las únicas que deben tenerse en cuenta, seguramente también tendrán falta de empatía, es decir, no consiguen ponerse en la posición de la otra persona y priorizan sus necesidades. Otro de los comportamientos más comunes es que no es posible dialogar, cualquier palabra pueden tomarla como un ataque o tergiversarla para su propio beneficio, van diciendo cosas por lo bajo o soltando frases mientras hablas, lo cual demuestra que no escuchan y que, además, sentencian lo que ocurre como si fuera la única realidad. Estas suelen ser las más usuales pero, asimismo, pueden reconocerse algunas otras.

La base de este comportamiento está en la falta de autoestima, en la desconfianza, en los miedos… Eso sí, si decides decirlo esto a una persona orgullosa quizás no lo crea, a veces estas personas son tan incapaces de escuchar a lxs demás que su ego solo podrá volver a su sitio a través de la terapia que incluye la introspección necesaria para detectar nuestras carencias o nuestros trabajos pendientes.