Tener demasiada vida social podría ser malo para tu salud mental

Quedar con gente todos los días de tu vida no es tan recomendable como pensabas, en realidad, podría tener más inconvenientes 

Si alguna vez tienes nietxs, les contarás a la luz de una chimenea las calamidades que pasaste en la primavera del 2020, durante el confinamiento provocado por el coronavirus. Y si fueron momentos tan duros no fue porque no pudieras ir al cine, bailar en una discoteca o beberte un zumo detox en la esquina. Fue por la falta de socialización. Al fin y al cabo, somos animales profundamente sociales. Una experiencia que podría llevarte a pensar que, dado que la socialización es esencial para ti, más socialización será mucho mejor para tu salud y tu vida en general. Pero no: demasiada socialización también es perjudicial.

Son las conclusiones de una investigación llevada a cabo por científicas sociales holandesas, publicada en la revista especializada Social Psychological and Personality Science. En concreto, y tras analizar una encuesta a más de 392.195 participantes sobre la frecuencia de contacto social y la salud física, las investigadoras dieron con una realidad sorprendente: que la relación entre contacto social y salud no es lineal. Eso implica que puedes incrementar tu contacto social hasta el infinito, hasta vivir en una permanente comuna hippie, y los beneficios para la salud no crecerán a la vez. Es más, aparecerán serios inconvenientes.

Pero esa fue solo la primera parte de la investigación. Durante la segunda, las científicas cruzaron datos sobre la frecuencia de contacto social de 49.975 personas con análisis sobre su salud física. Las conclusiones, tal y como cuenta el genetista y psicólogo Arash Emmzadeh en un artículo para Psychology Today, es que "ir más allá de la frecuencia de interacción diaria incluso se relaciona con mayores riesgos de mortalidad y menor tiempo de supervivencia". Por supuesto, no estamos invitándote a marcharte a la montaña, puesto que la soledad y el aislamiento social son muy nocivos, pero debemos medirnos un poco.

La pregunta es a partir de qué punto es demasiado. Y es interesante la siguiente comparativa para hacernos una idea aproximadamente: "aumentar la frecuencia de contacto con colegas de nunca a mensualmente se correlaciona con una disminución del 10% del riesgo de mortalidad, pero el aumento de la frecuencia de un vez al mes a diariamente se vincula con un aumento del 8% del riesgo de mortalidad". De esto se deduce una cosa clara y es que no necesitas socializar todos los días de tu vida. De hecho es malo, quizá porque cuando estamos solos descansamos más y nos cuidamos más que estando en grupo.

De todas maneras, tampoco resulta tan extraña esta asociación no lineal entre contacto social y salud. Todas las cosas saludables experimentan una condición similar. Piensa en beber agua, comer o dormir. Si no haces estas cosas te mueres, pero hacerlas excesivamente no mejora tu salud, sino que la empeora. Además, existe otro factor clave escondido: el estrés. Y es que muchas interacciones sociales involucran nervios, peleas o tensiones, lo que claramente perjudica nuestra salud a largo plazo. Está bien que satisfagas tu sentido de pertenencia, pero no te olvides del valor de la soledad escogida. También puede hacer mucho por ti.