No tienes vagancia, recibes muchos estímulos

Tanta información alrededor puede no ser buena para poder enfocar una única cosa, quizás el secreto esté en que aprendas a gestionar el tiempo

Llegas a casa del trabajo un lunes normal. Te has levantado con una motivación increíble, sintiendo que el día en el curro sería más que productivo y que aprovecharías bien el tiempo desde que entraras por la puerta de casa. Tienes varios planes sobre la mesa, muchos quizás, no sabes por cuál decantarte: deporte, una merienda con amigxs, ver una peli con tu churri, ir a cenar… Podrías gestionarlo bien y hacerlo todo pero te sientas sobre la cama y te pones a mirar el móvil. De estar sentadx pasas a recostarte un poco. Te atrapa la vagancia y te quedas ahí haciendo scroll sin parar, pasan y pasan las horas y no haces nada. Otra tarde perdida. Todxs tus amigxs te llaman vagx pero no es eso lo que ocurre, es que hay demasiados estímulos a tu alrededor.

La sobreestimulación se puede confundir con otra cosa y esto puede ser un problema porque este exceso tiene efectos amplios e influye a la productividad de forma directa. Pero, claro, ¿cómo saber si estás sufriendo muchos estímulos? ¿Cómo hacer para diferenciarlo de la vagancia? Se ha probado varias veces que el rendimiento baja de forma abrupta cuando recibimos demasiados estímulos. Así que vamos a mostrarte algunas señales que puedes aprender a detectar. Así nadie volverá a decirte que eres presa constante de la vagancia.

Adiós dopamina

Es verdad que parece que no has hecho nada pero estar en la cama de forma horizontal mirando el móvil, sí es hacer algo. Toda esa recepción de estímulos que llegan desde la pantalla de tu teléfono está generando dopamina. Recibes mucha información que te gusta y eso te atrapa, con lo cual DEBES PARAR. Cuando sales de ese bucle de hacer scroll estás preparando a tu cerebro para hacer otro tipo de cosas.

No hacer nada

Cuando sientas que estás siendo poco porductivx, date el permiso de no hacer nada. Pero nada de verdad, ni entretenimiento, ni mirar el móvil, ni libros, ni música, nada de nada. Es bastante aburrido y muy complicado de hacer durante un buen rato. Si estableces esto, es posible que veas lo que quieras realmente hacer y ahí podrás enfocarte. Entonces podrás ponerte manos a la obra. Esto se hace también para meditar pero antes hay que estar dispuestx a realmente no hacer nada. Hace falta tener mucha concentración para que ningún pensamiento se interponga en tu calma mental.

Objetivos, always

Si no tienes objetivos es bastante probable que empieces a divagar por todas partes y al final te quedes en pausa mirando el móvil. Cuando no hay objetivos ni cortos ni largos, “nos volvemos extrañamente leales de la realización de trivialidades diarias”. Si tienes metas aunque sean pequeñitas podrás agilizar tus esfuerzos y enfocarte en la lista que sea que te hagas. Aprende a aumentar esa conexión con lo que tenías pensado hacer, cuando lo hagas, sentirás éxito.

Ralentizar

Es bastante normal estar encadenadx a hábitos repetitivos que no son productivos. Cuando llega la noche tienes la sensación de que no has hecho nada e incluso esta sensación puede aumentar tu cansancio. Hay que aprender a frenar y a ralentizar la mente. Aunque al principio sea un esfuerzo y aunque lo tengas que forzar, frena, ponte obstáculos: busca un rango horario donde te permitas parar. La productividad no es hacerlo todo, es hacer las cosas correctas, las elegidas.