Los trastornos alimentarios se han disparado durante la pandemia

Una realidad que nos recuerda que aunque los problemas de salud mental no sean siempre visibles, hay que hacer todo lo posible para cuidarlos y tratarlos, sobre todo en los momentos más difíciles

La pandemia está golpeando con fuerza a los más jóvenes. No solo por las escasas oportunidades laborales, por verse privados de noches de libertad o por tener que esperar más para vivir las primeras experiencias del mundo adulto, también porque en este periodo se ha dado un aumento de casos de trastornos alimentarios entre jóvenes de 16 y 18 años, según la Asociación Española de Trastornos Alimenticios.

Prueba de ello es el servicio de Psiquiatría del Niño y el Adolescente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, desde donde a finales de julio alertaron a elDiario.es que habían percibido, respecto al 2020, un aumento del 80% de pacientes con trastornos alimentarios. Y en el caso de la sección de TCA del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, los ingresos se han multiplicado por tres durante la pandemia, como explicó a finales de junio a S Moda la jefa de esta sección, Marina Díaz. Los ejemplos de hospitales con este tipo de tendencias podría continuar, pero más que seguir dando vueltas a cifras en ascenso, es más conveniente tratar de responder a la gran pregunta: ¿por qué esta subida ahora?

Díaz, que también es presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, detalló a S Moda que hay múltiples causas detrás de este problema. “La pérdida de rutinas, el bombardeo social de las dietas y tablas de ejercicio y el aumento de consumo de redes sociales, donde la devolución de cuerpos perfectos es lo constante. También se han obsesionado algunas personas que han abandonado su rutina de ir al gimnasio”, señaló Díaz al hablar de una realidad que compartió con el mismo medio Fernández Aranda, coordinador de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital de Bellvitge de L’Hospitalet: “Hay personas que se han preocupado tanto por la comida que han desarrollado un trastorno bulímico o trastorno por atracón por el estrés”.

Uno de los factores que condiciona los límites que cada unx pone a su dieta es la sociedad en la que vivimos, donde existe la percepción de que se premia a los cuerpos perfectos e irreales, y eso es algo que afecta más a las mujeres. “La presión sobre la imagen es mayor sobre las mujeres; a ellos el malestar se asocia más al consumo de tóxicos”, apuntó Díaz sobre una presión que se ve fuertemente acentuada por los falsos cánones de belleza del mundo de la moda. “Necesitamos más mujeres reales en las revistas, la normalización de los índices de masa corporal más acorde a los fenotipos de mujeres mediterráneas”, sostuvo haciendo referencia a un mundo más coherente con la realidad que debería ser nuestro mundo desde hace años.

Un caso que refleja esta realidad es el de la joven de 22 años, Irene Cano, quien a finales de julio acudía al Hospital Gregorio Marañón de Madrid para tratar un trastorno de conducta alimentaria (TCA). “Al principio odiaba este sitio, pero ahora es mi refugio”, reconoció la joven a elDiario.es. Cuando el pasado marzo llegó al hospital, pensaba que con dos o tres semanas bastaría. Pero tuvo que dejar a medias el cuarto curso de Administración y Dirección de Empresas (ADE) para cuidar de su salud. Había llegado a perder 15 kilos.

Es cierto que Cano no está dentro de la franja de edad más perjudicada que hemos nombrado al principio (de 16 a 18 años). Pero sí que se encuentra en aquella que más ha solicitado atención psicológica o psiquiátrica durante la pandemia: las personas de entre 18 y 34 años, de acuerdo con una encuesta publicada por el CIS en febrero de 2021. Un dato que nos recuerda que la salud mental es más frágil de lo que aparenta a simple vista, que aunque los problemas que puede derivar no siempre sean visibles, hay que hacer todo lo posible para cuidarla y tratarla, sobre todo en los momentos más difíciles.