El TCA que muchas personas sufren pero que sigue invisibilizado

 

Aparte de la bulimia y la anorexia también existe el trastorno por atracón, un TCA que genera una relación problemática con la comida

Cuando pensamos que alguien padece un TCA (Trastorno de Conduta Alimenticia) acostumbramos a imaginaros una persona delgada y en los huesos. Seguramente también digamos que tiene o bien anorexia o bulimia; que ojo, se puede padecer cualquiera de los dos y no estar en la delgadez extrema. Pero esa solo es una de las múltiples realidades que viven las personas con este tipo de trastornos. Más allá de los anteriormente mencionados existe otro que es menos conocido y más estigmatizado: el trastorno por atracón.

Este tipo de trastorno es el más frecuente entre la población, más incluso que la anorexia y la bulimia, ya que afecta entre el 1% y el 4% de la población, según dados del centro ITA. El perfil de las personas que pueden padecer esta enfermedad son mujeres de mediana edad con cierta preocupación por su figura y que llevan toda la vida siguiendo dietas. 

Las personas que sufren trastorno por atracón padecen un impulso irrefrenable por comer, pero sin caer en otras conductas extremas de control de peso: no hacen ejercicio en exceso, no hacen uso de laxantes, no se inducen al vómito… Ahora bien, hay un malestar con la comida que acaba degenerando en una obsesión

La relación que se establece con la comida es tal que afecta al día a día de la persona, y a pesar de no estar cayendo en conductas restrictivas con el peso corporal, también hay malestar por la propia imagen del cuerpo. Es una condición que se vive con culpa y vergüenza, y de hecho la persona tiende a ocultar este comportamiento. Motivo por el cual es más difícil que su entorno lo identifique o ella misma que pida ayuda. 

Ahora no pienses que porque alguna vez te comes de una sentada una tarrina de helado o un paquete de galletas ya tienes un problema con la comida. Cuando hablamos de trastorno por atracón hay algunos patrones que deben cumplirse, como ahora que los atracones se produzcan, como mínimo, una vez a la semana durante al menos tres meses. Además la persona tiende a comer de manera compulsiva, más rápido de lo normal, y come hasta sentirse desagradablemente llena. En muchas ocasiones lo hace cuando está a solas, ya que se siente avergonzada de si misma.

Una de las causas de este trastorno son las dietas muy restrictivas, las cuales acaban generando la necesidad de ingerir de manera obsesiva aquellos alimentos “prohibidos”. En el momento en que se acaba teniendo un episodio de atracón, se genera tal sentimiento de culpa y vergüenza que se entra en un bucle donde la persona se vuelve aún más restrictiva con la dieta, generando aún más ansiedad por comer los alimentos prohibidos. 

Pero el problema de fondo tiene que ver con la relación emocional que se establece con la comida. Ya sea por la obsesión de no ingerir determinados alimentos (como dulces) o bien por qué estos mismos se convierten en un paliativo para situaciones de preocupación, tristeza o angustia. Hecho que hace que sea mucho más difícil tratar la conducta de manera racional. De hecho, al ser un acto impulsivo, la persona que lo padece acaba frustrada por la imposibilidad de frenarlo y conseguir bajar de peso. 

Para conseguir superar el trastorno por atracón es necesario acudir a un especialista. Para tratarlo se necesita de una intervención multidisciplinar en la que, entre otros, intervienen psicologxs y nutricionistas. Si te sientes identificadx con lo anteriormente descrito por favor no dudes en contactar con algún psicólogx o hablar con tu entorno.